Aqui, fresquecita desde La Habana por M. Vicent, corresponsal del diario español El Pais:
El Gobierno de Raúl Castro dará luz verde próximamente a una esperada reforma migratoria que simplificará los trámites de entrada y salida del país y permitirá a los cubanos viajar al extranjero sin necesidad de obtener un permiso específico de las autoridades. La existencia de la denominada tarjeta blanca o permiso de salida, cuya tramitación cuesta 150 pesos convertibles (unos 100 euros) y puede tardar meses o cuando menos semanas, y sin garantía de respuesta afirmativa, fue muy criticada por la población en el debate convocado el año pasado por Raúl Castro. Otro requisito, la carta de invitación, que hasta ahora es necesario presentar en las oficinas de inmigración cuando se viaja, también desaparecería, según fuentes cercanas al gobierno.
La flexibilización migratoria ya está decidida y sólo faltaría perfilar algunos asuntos para que las medidas entren en vigor, dijeron a EL PAÍS las citadas fuentes. Pudiera ser en los próximos días o semanas, y probablemente se informará a la población a través de los medios de prensa, como ocurrió con el levantamiento de la prohibición para que los cubanos contraten líneas de telefonía celular. No está claro si se adoptarán como un conjunto de medidas, o se irán introduciendo poco a poco.
Entre otras regulaciones, la reforma migratoria acabaría con la famosa tarjeta blanca, aunque con excepciones. Por ejemplo, los médicos, los universitarios recién graduados que no hayan cumplido su servicio social, o los militares y miembros del Ministerio del Interior con acceso a información que afecte a la seguridad del Estado, deberán seguir obteniendo un permiso específico, mientras no transcurra un plazo de tiempo variable. Sin embargo, para gran parte de la ciudadanía el trámite del permiso de salida -por el que las autoridades obtienen millones de dólares anuales de ingresos- desaparecería.
El requisito, hasta ahora exigido por las autoridades, de presentar una "carta de invitación" legalizada como parte de la documentación para viajar, también sería eliminado. La mayoría de las embajadas piden este trámite a los cubanos para tramitar su visado de entrada, por lo que esta medida, unida a la eliminación de la tarjeta blanca, de hecho, traspasaría a los países receptores la responsabilidad de limitar los viajes de los ciudadanos cubanos, ya que ahora sólo necesitarán un pasaporte vigente y visado para salir de su país.
De implementarse como está previsto -aunque todavía puede haber modificaciones, advierten las fuentes-, la medida daría respuesta a una demanda popular que es unánime y cada vez más sonora. Intelectuales y artistas comprometidos con la revolución, como el cantautor Silvio Rodríguez, han pedido recientemente la abolición "completa" del permiso de entrada y de salida por no responder a la nueva realidad del país; de igual modo, criticaron la prohibición existente para que los cubanos se alojaran en hoteles dedicados al turismo internacional, que se levantó hace pocos días.
En su discurso del pasado 24 de febrero ante el Parlamento, tras ser nombrado presidente, Raúl Castro anunció la eliminación inmediata de prohibiciones "sencillas", pero, dijo, otras tomarían más tiempo debido a que requerían "cambios en determinadas normativas jurídicas", además de influir en ellas "las medidas establecidas" contra Cuba por sucesivas administraciones estadounidenses. La Habana acusa a Washington de utilizar con fines políticos y propagandísticos el tema migratorio, y las últimas grandes crisis entre ambos países han tenido este trasfondo.
El mes pasado, durante un encuentro en La Habana con emigrados favorables a la revolución, el canciller Felipe Pérez Roque se refirió de este modo a la esperada reforma migratoria: "no quiero anticiparme sobre ese tema, pero son asuntos que han estado permanentemente bajo nuestra consideración". Y añadió: "tenemos firme nuestro compromiso de hacer cada vez más fluida la relación entre los cubanos que residen en el exterior y Cuba y hacer cada vez más expeditos los trámites y las regulaciones sobre ese tema".
Como parte de esta flexibilización, se prorrogaría también el tiempo de estancia que los cubanos pueden estar en el exterior sin tener que regresar a su país, o perder sus derechos. El plazo legal en la actualidad es de 11 meses, que se ampliaría, probablemente, a dos años. Además, los menores de edad podrían salir con sus padres, algo actualmente restringido y sólo autorizado en casos excepcionales, dijeron las fuentes.
Del mismo modo, se espera que se simplifiquen los trámites de entrada temporal para los cubanos que residen en el exterior. Otros asuntos, como la pérdida de las propiedades -casas, vehículos, etcétera- cuando alguien emigra definitivamente, o la posibilidad de autorizar el regreso definitivo a Cuba de los que se fueron, todavía está en discusión. El verdadero alcance de la reforma migratoria, que se debate desde hace meses, todavía es una incógnita.
"Prohibiciones superadas por la vida"
En un discurso pronunciado en diciembre ante el Parlamento, Raúl Castro criticó con dureza el exceso de prohibiciones y regulaciones que existían en el país y que, consideró, hacían "más daño que beneficio". El entonces vicepresidente primero de los Consejos de Estado y de Ministros, opinó que "la mayoría" de estas prohibiciones fueron "correctas y justas en su momento", pero dijo que muchas habían "sido superadas por la vida". Raúl fue directo y contundente: "Detrás de cada prohibición incorrecta búsquese un buen número de ilegalidades". Entre estas ilegalidades, muchas tenían que ver con las cartas de invitación y otros negocios relacionados con los trámites de salida del país.
La reforma migratoria, que todavía ha de concretarse, sería un paso más en la estrategia de levantar "prohibiciones absurdas". Desde que fue elegido presidente, Raúl Castro ha permitido el acceso de los cubanos a los hoteles, ha autorizado la venta de computadoras, reproductores de DVD y otros electrodomésticos, y ha levantado la prohibición para el uso de teléfonos móviles. Además, se ha iniciado una reforma en agricultura que contempla la entrega de tierras en usufructo a campesinos privados y cooperativistas.
Entre las próximas medidas que se esperan está la autorización para que los cubanos puedan traspasar sus vehículos, y una flexibilización de los controles sobre la vivienda. Abundan los rumores y las opiniones; para unos es todavía muy largo el trecho por recorrer, para otros, todo avanza más rápidamente de lo esperado.
'Tarjeta blanca'
- Excepciones. Seguirán necesitando la autorización o tarjeta blanca los médicos, los universitarios recién titulados y que no hayan cumplido el servicio social, los militares y los miembros del Ministerio del Interior con acceso a información
de seguridad interior.
- Flexibilización. Se podrá prorrogar hasta dos años el plazo de residencia en el exterior sin perder derechos. Los menores de edad podrán salir del país con sus padres sin las restricciones actuales.
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17/4/08
31/7/07
Espectativas del pueblo cubano

Aquí una reseña de la repercusión interna del discurso de Raúl Castro, según Mauricio Vicent, del diario madrileño Elpaís.com. Fresquecita.
Este 31 de julio, al cumplirse un año justo de la proclama en la que Fidel Castro delegó por primera vez todos sus poderes, no pocos cubanos y analistas extranjeros esperaban un mensaje político del líder comunista, algo que arrojara un poco de luz sobre su enfermedad y si la cesión "provisional" de sus cargos se convertirá formalmente en definitiva. No fue así.
El diario Granma publicó ayer una nueva reflexión del comandante, pero su objetivo fue valorar los recién concluidos Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, en los que Cuba quedó en segundo lugar, tras Estados Unidos. Con su habitual estilo y su afición a los porcentajes, Castro comparó el promedio de medallas de oro por habitante obtenido por ambos países y llegó a la conclusión de que su país fue el vencedor. Mientras, en la calle, las repercusiones del discurso autocrítico pronunciado el 26 de julio por Raúl Castro seguían marcando el centro político.
En Cuba no hay encuestas Gallup, pero funciona con eficiencia la famosa Opinión del Pueblo, un discreto sistema para pulsar el sentir de la calle. Todos los días, las miles de personas que forman parte de este singular termómetro de la revolución recogen las opiniones y criterios vertidos espontáneamente por sus compatriotas en la calle. No hay preguntas de por medio ni identificación, por lo que es bastante fiable y sistemáticamente esta información sirve de base para guiar al Gobierno.
En apariencia, el discurso de Raúl el 26 de julio mayoritariamente gustó a los cubanos. En decenas de entrevistas, las reacciones recogidas por este diario en los últimos días -que coinciden con las obtenidas por otros observadores extranjeros y seguramente por los activistas de la Opinión del Pueblo- arrojan que:
-Para la mayoría, el discurso fue importante. El jefe del Ejército tocó los problemas principales que angustian a la gente, admitió que las dificultades eran "estructurales" y anunció cambios "de concepto" para reactivar la agricultura y otros sectores productivos. "Por primera vez se ha tocado todo completico, sin vaselina, admitiendo que el problema es general", era el resumen de Roberto Díaz, un jubilado de 72 años.
-Después de un año de aparente inmovilismo, ahora hay esperanzas de que algo empiece a cambiar, aunque sea lentamente. Hay consciencia de que las transformaciones que hará Raúl serán "graduales". No son pocos los que creen que mientras Fidel "esté ahí", aunque "no mande", Raúl no podrá hacer muchos cambios que quisiera en la línea de abrir la economía, y que sus reformas han de ser casi "invisibles". "Es como en una casa: el padre enfermó y el hijo toma las riendas, pero no puede hacer arreglos arquitectónicos de envergadura por respeto", admite un funcionario.
-La ausencia de Fidel el 26 de julio indica que no puede reasumir sus cargos. Hay consenso en que Raúl es el presidente y que su estilo es diferente del de su hermano.
-Después de años de sacrificios, hay mucha gente descreída que sólo vio en el discurso de Raúl "un poco más de realismo", pero "nada nuevo". Según los escépticos, sigue habiendo gran desconexión entre las urgencias y demandas de la sociedad y el discurso político, que va muy por detrás de los cambios que se necesitan. Es el criterio que sostienen los opositores más duros, como Marta Beatriz Roque o Vladimiro Roca. Otros, como el economista Óscar Espinosa Chepe, sostienen que Raúl "cruzó el Rubicón", y que ahora hay que comprobar el verdadero alcance de los cambios.
Si la Opinión del Pueblo es indicativa del pulso político cubano, también lo es Granma. Ayer, su primera página estaba dedicada enteramente a un acto político en el que Raúl Castro participó en la ciudad de Santiago. En la página 7, sección de deportes, entre cifras y promedios Fidel recordaba en su reflexión la educación, la salud y el deporte gratuitos como logros más significativos de la revolución, y como principal "éxito" la "capacidad de resistir casi medio siglo de bloqueo y privaciones". En la calle, la gente seguía su complicada vida diaria. Pero quizás, después del 26 de julio, con algo más de esperanza. Tampoco excesiva.
Este 31 de julio, al cumplirse un año justo de la proclama en la que Fidel Castro delegó por primera vez todos sus poderes, no pocos cubanos y analistas extranjeros esperaban un mensaje político del líder comunista, algo que arrojara un poco de luz sobre su enfermedad y si la cesión "provisional" de sus cargos se convertirá formalmente en definitiva. No fue así.
El diario Granma publicó ayer una nueva reflexión del comandante, pero su objetivo fue valorar los recién concluidos Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, en los que Cuba quedó en segundo lugar, tras Estados Unidos. Con su habitual estilo y su afición a los porcentajes, Castro comparó el promedio de medallas de oro por habitante obtenido por ambos países y llegó a la conclusión de que su país fue el vencedor. Mientras, en la calle, las repercusiones del discurso autocrítico pronunciado el 26 de julio por Raúl Castro seguían marcando el centro político.
En Cuba no hay encuestas Gallup, pero funciona con eficiencia la famosa Opinión del Pueblo, un discreto sistema para pulsar el sentir de la calle. Todos los días, las miles de personas que forman parte de este singular termómetro de la revolución recogen las opiniones y criterios vertidos espontáneamente por sus compatriotas en la calle. No hay preguntas de por medio ni identificación, por lo que es bastante fiable y sistemáticamente esta información sirve de base para guiar al Gobierno.
En apariencia, el discurso de Raúl el 26 de julio mayoritariamente gustó a los cubanos. En decenas de entrevistas, las reacciones recogidas por este diario en los últimos días -que coinciden con las obtenidas por otros observadores extranjeros y seguramente por los activistas de la Opinión del Pueblo- arrojan que:
-Para la mayoría, el discurso fue importante. El jefe del Ejército tocó los problemas principales que angustian a la gente, admitió que las dificultades eran "estructurales" y anunció cambios "de concepto" para reactivar la agricultura y otros sectores productivos. "Por primera vez se ha tocado todo completico, sin vaselina, admitiendo que el problema es general", era el resumen de Roberto Díaz, un jubilado de 72 años.
-Después de un año de aparente inmovilismo, ahora hay esperanzas de que algo empiece a cambiar, aunque sea lentamente. Hay consciencia de que las transformaciones que hará Raúl serán "graduales". No son pocos los que creen que mientras Fidel "esté ahí", aunque "no mande", Raúl no podrá hacer muchos cambios que quisiera en la línea de abrir la economía, y que sus reformas han de ser casi "invisibles". "Es como en una casa: el padre enfermó y el hijo toma las riendas, pero no puede hacer arreglos arquitectónicos de envergadura por respeto", admite un funcionario.
-La ausencia de Fidel el 26 de julio indica que no puede reasumir sus cargos. Hay consenso en que Raúl es el presidente y que su estilo es diferente del de su hermano.
-Después de años de sacrificios, hay mucha gente descreída que sólo vio en el discurso de Raúl "un poco más de realismo", pero "nada nuevo". Según los escépticos, sigue habiendo gran desconexión entre las urgencias y demandas de la sociedad y el discurso político, que va muy por detrás de los cambios que se necesitan. Es el criterio que sostienen los opositores más duros, como Marta Beatriz Roque o Vladimiro Roca. Otros, como el economista Óscar Espinosa Chepe, sostienen que Raúl "cruzó el Rubicón", y que ahora hay que comprobar el verdadero alcance de los cambios.
Si la Opinión del Pueblo es indicativa del pulso político cubano, también lo es Granma. Ayer, su primera página estaba dedicada enteramente a un acto político en el que Raúl Castro participó en la ciudad de Santiago. En la página 7, sección de deportes, entre cifras y promedios Fidel recordaba en su reflexión la educación, la salud y el deporte gratuitos como logros más significativos de la revolución, y como principal "éxito" la "capacidad de resistir casi medio siglo de bloqueo y privaciones". En la calle, la gente seguía su complicada vida diaria. Pero quizás, después del 26 de julio, con algo más de esperanza. Tampoco excesiva.
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