15/1/07
Embajador cubano en RD declara Fidel no regresara a dirigir.
NOTA POSTERIOR:
Segun fuentes de toda credibilidad residentes en Santo Domingo, las declaraciones del embajador cubano fueron descontextualizadas en algunos medios de prensa locales. Se investiga y probablemente aparecera una nota de disculpa.
14/1/07
Un analisis clave sobre la actualidad cubana

Continuidad en Cuba: Un enfoque realista
Un análisis detallado de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, notable por su perspicacia y realismo, aparece en el número actual de la revista Foreign Affairs (Asuntos Extranjeros) bajo el título "La Última Victoria de Castro". Escrito por Julia E. Sweig, directora de Estudios Latinoamericanos en el Consejo de Relaciones Exteriores y autora del libro "Dentro de la Revolución Cubana", el artículo señala los defectos de la política estadounidense hacia Cuba y advierte los peligros de su prolongación.
"Desde que Fidel Castro ganó el poder en 1959, Washington y la comunidad de exiliados cubanos han esperado ansiosamente el momento en que Castro lo perdería --cuando entonces, según pensaron, tendrían carta blanca para rehacer a Cuba en su propia imagen", escribe Sweig. Sin Fidel, "la isla estallaría en una demanda colectiva para un cambio rápido. La población, oprimida por tanto tiempo, derrocaría a los compinches revolucionarios de Fidel y clamaría por el capital, la pericia y el liderazgo del país del norte, para así transformar a Cuba en una democracia de mercado con fuertes lazos con Estados Unidos.
"Pero ese momento vino y se fue -- y nada de lo que Washington y los exiliados esperaban sucedió. [...] La transición post-Fidel ya está en camino. El poder ha sido exitosamente transferido a un nuevo equipo de líderes cuya prioridad es preservar el sistema mientras permiten una reforma muy gradual. Los cubanos no se han sublevado y su identidad nacional permanece ligada a la defensa de su patria contra ataques norteamericanos a su soberanía. A medida que el régimen post-Castro responda al cúmulo de demandas de mayor participación democrática y oportunidad económica, Cuba sin duda cambiará --pero el ritmo y la naturaleza de ese cambio serán mayormente imperceptibles a los ojos de los norteamericanos. [...]
Despierten a la realidad
"El traspaso de autoridad de Fidel a su hermano menor, Raúl, y a media docena de partidarios leales -- que han estado guiando al país desde hace años, vigilados por Fidel-- ha sido notablemente tranquilo y estable. No ha ocurrido ningún episodio violento en las calles de Cuba. No se ha desencadenado ningún éxodo masivo de refugiados. Y a pesar de una ola inicial de euforia en Miami, ni un solo bote salió de La Florida a efectuar el viaje de 90 millas. Dentro de Cuba, el hecho de que Fidel sobreviva por semanas, meses o años realmente no importa, en varios sentidos.
"Sin embargo, en Washington la política hacia Cuba --dirigida esencialmente hacia el cambio de régimen-- ha sido dominada desde hace tiempo por ilusiones que están cada vez más desconectadas de la realidad en la isla. Gracias a los votos y las contribuciones de campaña del millón y medio de cubanoamericanos que viven en La Florida y New Jersey, la política doméstica ha impulsado a la política exterior. Esa tendencia ha sido alentada por una comunidad de inteligencia maniatada por su autoimpuesta y pasmosa aislación de Cuba y reforzada por un ambiente político que premia a los que le dicen a la Casa Blanca lo que la Casa Blanca quiere oír. ¿Para qué alterar el status quo cuando éste es tan conocido, tan bien pagado y tan agradable en su aspecto retórico para los políticos de ambos partidos?
"Washington debe despertar de una vez por todas a la realidad de cómo y por qué el régimen castrista ha sido tan duradero -- y reconocer que, como resultado de su intencionada ignorancia, tiene pocas herramientas para influenciar a Cuba con efectividad después de que desaparezca Fidel. En momentos en que la credibilidad de Estados Unidos en Latinoamérica y el resto del mundo está al nivel más bajo de su historia, es hora de poner fin a una política que ha sido claramente expuesta como un fracaso total, gracias al traspaso de poder efectuado por Fidel.
Un país que funciona
Después de recontar los sucesos desde que Fidel Castro fuera operado el mes de julio y traspasara el poder a Raúl Castro y otros altos funcionarios, Sweig comienza su análisis de la situación actual, diciendo que Cuba, aunque "lejos de ser una democracia multipartidista [...] es un país que funciona, con ciudadanos de profunda convicción, en el que funcionarios locales electos [...] se preocupan de temas como la recolección de la basura, el transporte público, el trabajo, la educación, la sanidad y la seguridad. Aunque plagadas por la corrupción, las instituciones cubanas son operadas por empleados civiles educados, oficiales militares avezados en la lucha, un cuerpo diplomático capaz y una fuerza laboral experta. Los cubanos son sumamente bien educados, cosmopolitas, incansablemente empresariales y, a juzgar por los estándares mundiales, de bastante buena salud".
Entre los críticos de Castro, dice Sweig, "no existe el interés en entender las fuentes de la legitimidad de Castro --o los aspectos del status quo que mantendrán en su lugar a Raúl y al liderazgo colectivo. [...] Los funcionarios en todos los niveles del gobierno cubano y del Partido Comunista tienen una enorme confianza en la capacidad del régimen para sobrevivir la ausencia de Fidel. Dentro y fuera de los círculos del gobierno, tanto los críticos como los partidarios --incluyendo la prensa oficial-- admiten sin reparo que hay serios problemas con la productividad y la entrega de bienes y servicios. Pero los programas de ayuda social (que permanecen viables) y un sentido generalizado de que Raúl es el hombre adecuado para lidiar con la corrupción y guiar un gobierno responsable le dan al liderazgo actual más legitimidad que la que tendría mediante la represión --que es lo que los extranjeros frecuentemente aducen para explicar por qué el régimen permanece en el poder".
Aunque Sweig admite los problemas creados por el fin del apoyo soviético y el bloqueo estadounidense, la autora también admite los logros de Cuba en la ciencia y la educación. "La inversión hecha por la Revolución en el capital humano ha puesto a Cuba en una excelente posición para aprovecharse de la economía global", escribe ella. "De hecho, la isla goza de un exceso de talento profesional y científico, ya que no tiene la base industrial y la inversión extranjera necesaria para crear un gran número de empleos especializados productivos. Con 10,000 estudiantes en su universidad de ciencia y tecnología y actuando en conjunto con firmas farmacéuticas en China y Malasia, Cuba está lista para competir con las principales naciones desarrolladas".
Washington no tiene palanca
Sweig entonces describe los esfuerzos de la administración Bush para asfixiar a Cuba mediante toda clase de restricciones. "Estados Unidos hoy gasta aproximadamente $35 millones al año en iniciativas descritas por algunos como 'para promover la democracia' y por otros como 'desestabilización'", escribe ella. Una de esas iniciativas es la ayuda monetaria para los llamados "disidentes". Sin embargo, "solamente una fracción de ese apoyo les llega a los cubanos en la isla. La mayor parte es distribuida por medio de contratos no subastados, que van a parar a las manos de la industria anticastrista que ha surgido en Miami, Madrid y algunas capitales de América Latina y Europa oriental. Los beneficiarios de tal generosidad federal --así como los agentes de la inteligencia cubana que en forma rutinaria infiltran a esos grupos-- se han convertido en los principales accionistas de la política de Washington hacia Cuba, una política bien financiada pero obviamente inefectiva.
"El resultado de medio siglo de hostilidad [...] es que Washington virtualmente no tiene palanca para influenciar los sucesos en Cuba. Sin otra manera de satisfacer sus promesas electorales a los cubanoamericanos (como que no fuera una invasión de la isla), la administración Bush estableció en el 2003 la Comisión Para la Ayuda a una Cuba Libre y nombró en el 2004 a un 'coordinador para la transición en Cuba'".
Pero las premisas de la comisión son incorrectas, apunta Sweig. Aun suponiendo que Estados Unidos pudiera apoderarse del gobierno cubano y limpiar al Partido Comunista, "una purga de los miembros del partido dejaría al país sin los individuos expertos que serán necesarios en una era post-Fidel, no importa cuál sea el ritmo del cambio. Y si Estados Unidos, o un gobierno de transición impuesto por Washington, pudiera orquestar tal purga, se enfrentaría a una insurgencia de milicias sumamente diestras, enardecidas por el nacionalismo antinorteamericano". Washington "debe aceptar que no existe una alternativa a los funcionarios que ya administran la Cuba post-Fidel".
Un cambio en el pensar de los cubanoamericanos
"Un cambio alentador es que la comunidad cubanoamericana ya no tiene una sola actitud con respecto al futuro de Cuba y al papel de los cubanoamericanos en ese futuro", dice Sweig. "Durante décadas, una minoría vociferante de exiliados de línea dura [...] se apoderó de la política de Washington hacia Cuba. Pero los cubanoamericanos que vinieron a Estados Unidos cuando eran niños son menos apasionados y empecinados que sus padres y sus abuelos. Y los casi 300,000 immigrantes que han llegado desde 1994 generalmente están más interesados en pagar sus cuentas y ayudar a sus familias en la isla. Hoy en día, la mayoría de los cubanoamericanos, aunque son anticastristas, reconocen que el embargo ha fracasado y quieren mantener lazos familiares y humanitarios sin eliminar del todo las sanciones. En general, muchos prefieren la reconciliación, no la venganza".
Las conclusiones de Sweig son directas y específicas:
"Después del funeral de Fidel, un gobierno 'de transición' como el que desea Washington no va a ocupar el palacio presidencial en La Habana", predice. "Esto significa que la Casa Blanca no puede aguardar el feliz día en que pueda poner a prueba las recomendaciones de su comisión. En su lugar, la actual administración debe comenzar inmediatamente a hablar con la cúpula del gobierno de Cuba. Reconociendo que Cuba y Estados Unidos comparten un interés en la estabilidad en ambas orillas del Estrecho de la Florida, la más alta prioridad es coordinar los esfuerzos para impedir una crisis de refugiados o provocaciones sorpresivas causadas por grupos de exiliados en EEUU ansiosos de aprovecharse del cambio en la isla. Más allá del control de esa crisis, Washington y La Habana pueden cooperar en un número de problemas en la Cuenca del Caribe, entre ellos el tráfico de drogas, la inmigración, la seguridad en las aduanas y los puertos, el terrorismo y las consecuencias ambientales de la búsqueda de petróleo en el Golfo de México. [...]
Un 'cambio de régimen' es inútil
"Un fin a las prohibiciones de viaje impuestas por Washington, que ya es apoyado por mayorías bipartidistas en la Cámara de Representantes, abriría aún más el camino a una nueva dinámica entre Estados Unidos y Cuba. Tal como la Casa Blanca de Bush padre formalmente prohibió las operaciones secretas contra la isla, la administración de Bush hijo (o de su sucesor) también debe abandonar el 'cambio de régimen', un objetivo que durante años ha sido el centro de la política de Washington hacia Cuba.
"Si continúa en su rumbo actual y sigue profiriendo amenazas sobre cuales cambios aceptará o no después de la desaparición de Fidel, Washington no hará más que retardar el ritmo de la liberalización y la reforma política en Cuba y garantizar muchos años más de hostilidad entre ambos países. Al proponer un manejo bilateral de la crisis, así como medidas que profundicen la confianza mutua; al eliminar las sanciones económicas, cesar de interferir con los cubanoamericanos y otros norteamericanos que deseen viajar libremente a Cuba, y al dar a Cuba el espacio necesario para que defina su propio rumbo en una era post-Fidel, Washington ayudaría a acabar con la mentalidad de sitio que ha permeado la política cubana y --con el aplauso de los aliados de EEUU-- quizás hasta pueda acelerar las reformas. [...] Para evitar que los próximos 50 años traigan más [trastornos], la mejor movida de Washington es salir del paso y retirarse de la política doméstica de Cuba de una vez por todas.
"Los sucesores de Fidel ya están trabajando. Tras Raúl se perfilan otras figuras con la capacidad y la autoridad para tomar las riendas y continuar la transición, aun después de que desaparezca Raúl. Afortunadamente para ellos, Fidel les enseñó bien: trabajan para consolidar el nuevo gobierno, cumplir con los asuntos de interés cotidiano, crear un modelo de reforma con características cubanas, sostener la posición de Cuba en América Latina y el resto del mundo, y bregar con las políticas predecibles de Estados Unidos. El mero hecho de que estos logros duren más allá de la muerte de Fidel es una victoria final para el supremo sobreviviente latinoamericano".
El texto completo del artículo de Sweig aparece en:
http://www.foreignaffairs.org/20070101faessay86104-p0/julia-e-sweig/fidel-s-final-victory.html
13/1/07
El chiste de los domingos

Modifican en Cuba impuestos sobre documentos legales
Modifican impuestos sobre documentos
Se afectarán las certificaciones que se expiden en los Registros Civiles, las Declaratorias de Herederos y el Registro Central de Sancionados, entre otros.
Por: Dora Pérez Sáez
En conferencia de prensa, María Esther Reus, viceministra de Justicia, explicó que la modificación consiste, en algunos casos, en que disminuye el valor del sello que lleva el documento, mientras que en otros aumenta, pero nunca habrá una afectación a la población que incremente el costo total del trámite.
«Hasta este momento —reveló—existía el impuesto en sellos, y además se cobraba en efectivo el servicio. Este último pago desaparecerá a partir del lunes. Ahora el propio sello del impuesto al documento subsume todos estos servicios sin que se pague nada.
«Ha sido una sustitución del cobro en efectivo por el impuesto en sello, lo cual va a permitir una mayor agilidad en la prestación de los servicios, ya que ahora la diligencia no está sujeta a una recepción de efectivo en las unidades ni a un posterior depósito bancario, lo que traía una limitación en el horario de atención a la población».
Según la nueva resolución, los documentos expedidos en el Registro Civil llevan los siguientes sellos: certificaciones de nacimiento, de matrimonio y de defunción: 5.00 pesos; certificaciones de acta de ciudadanía y de capitulaciones matrimoniales: 10.00 pesos; certificaciones literales y de capacidad legal: 30.00 pesos, y otra certificación no especificada anteriormente, que se base en inscripciones o anotaciones marginales, resultantes de los libros y documentos de los mencionados registros: 5.00 pesos.
De los trámites que se realizan en esas oficinas, costarán 15.00 pesos el expediente de subsanación de error, la declaración jurada para cambios de nombre, el expediente de inscripción fuera de término y el reconocimiento de filiación. La formalización de matrimonios costará 25.00 pesos, mientras que la autorización a menores de edad para contraer matrimonio y las solicitudes de cambio, adición o supresión de nombre o apellidos, tendrán un impuesto de 30.00 pesos.
Los documentos de actos de última voluntad y de declaratoria de herederos, tramitados ambos en las oficinas del Registro de Actos de Última Voluntad y de Declaratoria de Herederos, costarán 10.00 pesos.
Por último, de los documentos tramitados en el Registro Central de Sancionados, costarán 10.00 pesos la certificación de antecedentes penales y los dictámenes, y 40.00 pesos el expediente de cancelación de antecedentes penales.
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2007-01-12/modifican-impuestos-sobre-documentos/
12/1/07
Se habla de Cuba en el comite de inteligencia del senado
Negroponte aseguro ayer ante el comite de inteligencia del senado, que se preve estabilidad a corto plazo en Cuba bajo el gobierno de Raul Castro, si falleciera su hermano Fidel. El Listin Diario lo reseño asi:
http://www.listin.com.do/cuerpos/mundiales/mun2.htm
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10/1/07
Aproximacion al debate en la esfera economica cubana
Las propuestas de los economistas podrían reducir la injerencia del Estado en la economía y tratar de obtener más productividad de la pequeña economía del país. Entre las propuestas están: descentralizar el control, ampliar el poder de los gerentes de las cooperativas agrícolas privadas, expandir la propiedad privada a otros sectores, impulsar la inversión en infraestructura y aumentar los incentivos a los trabajadores.
Ninguno de los planes reemplazarían el comunismo por el capitalismo ni abrirían la isla a la inversión extranjera, algo que los economistas fuera de Cuba consideran esencial para que prospere el país. Pero la discusión da una idea de la clase de cambios que el gobierno comunista podría tolerar. "Estamos en medio de un proceso de debate, el cual es cauteloso y controlado, pero está sucediendo por primera vez en muchos años", dijo Pedro Monreal, profesor en el Centro de Investigación sobre Economía Internacional de La Habana. "Es un momento histórico", dice Julia Sweig, especialista en Cuba para el Council of Foreign Relations, en Washington. "El régimen cubano siente la confianza suficiente como para dejar que voces que antes censuraba estén en el centro del debate económico acerca de las reformas." Las propuestas son una respuesta a las constantes privaciones que sufre Cuba, donde los salarios estatales ni siquiera se acercan a cubrir el costo de la vida.
Pero la planificación se ha vuelto más apremiante ante la prolongación de los problemas de salud de Castro. El gobierno cubano no ha revelado la naturaleza de la enfermedad, pero un cirujano español dijo hace poco que no es cáncer. No se ha visto a Castro en público desde que cedió el poder temporalmente a fines de julio y es improbable que vuelva a la presidencia.
Cuba afirma que su economía creció un 12,5% el año pasado, tras una expansión del 11,8% en 2005, lo cual la convertiría en uno de los países de mayor crecimiento del mundo. Sus detractores, no obstante, dicen que las cifras son tan falsas como las que proveía la ex Unión Soviética. Carmelo Mesa-Lago, profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh, ha seguido de cerca la economía cubana durante mucho tiempo y dice que Cuba recurre a trucos estadísticos, como duplicar las entradas contables o cambiar el año base para producir mejores resultados. "No veo nada (en las estadísticas cubanas) que justifique esta tasa mágica de crecimiento", asevera Mesa-Lago, quien calcula que el gobierno probablemente está inflando las cifras en al menos dos tercios. El crecimiento de Cuba se debe en gran parte a la ayuda de Venezuela, que provee petróleo subvencionado y brinda empleo a decenas de miles de profesionales cubanos. El presidente venezolano, Hugo Chávez, se considera un heredero de Castro y líder de un bloque anti-EE.UU. El lunes anunció LA NACIONalización de las mayores compañías de telecomunicaciones y electricidad del país. Incluso con la ayuda de Venezuela, la mayoría de los cubanos sólo consiguen arreglárselas trabajando en el mercado negro o gracias al dinero que reciben de sus familiares en EE.UU. y Europa. La diferencia entre las estadísticas del gobierno cubano y los magros estándares de vida de la gente puede aumentar la presión popular por un cambio. "El pueblo cubano puede creer que la economía crece estadísticamente, pero no está creciendo en sus casas", asegura Rafael Hernández, director de Temas, una revista académica trimestral de La Habana sobre economía política y sociedad. Hernández opina que el gobierno debería retomar la agenda de reformas que Castro y su hermano Raúl, actual presidente en funciones, abandonaron en 1996 por desviarse demasiado de la ideología socialista y socavar potencialmente el control político. En aquel momento, el régimen aprobó las cooperativas agrícolas, en las que el Estado sigue siendo propietario de la tierra pero los miembros de la cooperativa son propietarios del negocio y las máquinas. Estas cooperativas pueden vender parte de su producción en mercados locales a precios más altos que los fijados por el gobierno. Hernández cree que las cooperativas deberían usarse como modelo para otros sectores. Los pequeños fabricantes de textiles o calzado deberían fundar cooperativas que vendan en mercados privados, agrega. Ahora, el gobierno sólo permite a las familias poseer estas empresas privadas: una cooperativa podría ampliarse y contratar empleados. Aun así, según el plan de Hernández, los miembros de la cooperativa no podrán vender sus participaciones, para no acelerar la acumulación de capital.
Monreal es partidario de un cambio más profundo, al estilo de China y Vietnam. El modelo chino requeriría mucha más descentralización y aceptación del libre mercado de lo que Cuba ha permitido. Es probable que sea necesario el fallecimiento de Castro para que el gobierno emprenda reformas económicas. Castro se ha opuesto implacablemente a cualquier cambio que huela a capitalismo y cree que los subsidios petroleros de Chávez han reducido los problemas económicos y la necesidad de buscar incentivos de mercado.
Por Bob Davis The Wall Street Journal




