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15/4/10

Nueve pesos por un flat top

Por: Enrique Soldevilla

Las medidas de mayor calado económico emprendidas por el gobierno cubano hasta la fecha de este artículo tienen lugar en la agricultura y se expresan en la entrega en usufructo a las cooperativas, y a los campesinos particulares, de las tierras ociosas que soliciten. Para ello fue autorizada la libre venta de instrumentos de labranza, como parte de la reforma agrícola en curso.

En un segundo plano se han dado pasos en el servicio de transporte, al autorizar la ocupación de taxistas a propietarios de vehículos particulares; fue anunciada la creación de cooperativas en los salones de belleza y barberías, que hasta ayer constituían un lastre económico para el Estado. Estas actividades se suman a las de artesanos y trabajadores por cuenta propia que pagan licencia e impuestos por desempeñar legalmente sus respectivas funciones.

Los otros permisos otorgados a la población en general se refieren a la permisión a los nacionales de hospedarse en los hoteles, disponer de servicio de telefonía celular y comprar computadoras.

Fueron eliminados los preceptos del igualitarismo y del techo salarial, se produjo un incremento de las pensiones de hasta un 20%, se autorizó el regreso de maestros jubilados a las aulas y se permitió el multiempleo. Asimismo, el gobierno legalizó las operaciones de cambio de sexo.

Todo este proceso ha ocurrido en un lapso aproximado de cuatro años, lo que revela un ritmo demasiado lento y una secuencia desmedidamente espaciada, aun si se tiene en cuenta la profunda crisis de la economía cubana.

El artículo de Leonardo Padura, titulado “Cuba: algo más que una aspirina” (Kaosenlared.net, 12 de abril del 2010) describe con claridad las contradicciones entre las expectativas del pueblo y las acciones gubernamentales realizadas hasta ahora. No debe olvidarse que fueron recogidas cerca de un millón doscientas mil opiniones, a diferentes niveles de la sociedad cubana, con vistas a emprender transformaciones estructurales y eliminar prohibiciones absurdas.

La crisis económica no debiera servir de pretexto para diferir las transformaciones prometidas. Por el contrario, ofrece la oportunidad de iniciarlas con celeridad, enfocándolas como conjuntos vertebrados y no como parches de emergencia. Un parche pudiera ser lo del permiso a las barberías si esa disposición no es insertada en un sistema que articule otras que definan dónde esos peluqueros y demás trabajadores no estatales comprarán lícitamente los insumos necesarios para sus labores; si en tanto persona jurídica o natural un empresario no estatal puede acceder a microcréditos, etc.

Por ahora, mientras se analizan las transformaciones, un pelado pudiera llegar a costar diez pesos.

Una transformación estructural, en el caso cubano, pudiera empezar una reforma abarcadora que, de manera simultánea:

1-Incremente los salarios.

2-Unifique la moneda y, en consecuencia, el mercado.

3-Autorice el trabajo por cuenta propia en un amplio rango de actividades.

4-Inicie el desarrollo de la banca corporativa estatal para asistir a ese empresariado que, lejos de representar una amenaza, contribuiría a la eficiencia económica del país.

5-Oferte las capacidades ya creadas en zonas francas para que las empresas productoras o comerciales extranjeras operen desde ellas hacia el mercado interno cubano, con incentivos fiscales durante los cinco primeros años de su asentamiento. En esos almacenes pueden adquirir sus insumos los diferentes actores económicos nacionales, sean estatales o no, en la moneda única nacional y a la tasa cambiaria del momento. Dada la crisis de liquidez en divisas por la que ahora atraviesa Cuba, esta autorización haría viable a muy corto plazo la puesta en marcha de las medidas mencionadas.

6-Autorice la libre compraventa de viviendas y la venta de terrenos ociosos, no agrícolas, para la construcción de viviendas. Fomentar el crédito para las nuevas edificaciones y para la reparación de las existentes.

7-Articule un sistema tributario inteligente, que no desestimule la actividad económica en general.

8-Una vez autorizados los puntos anteriores eliminar los subsidios estatales, pues no se trata de “darle” a la gente, sino de crearle un marco jurídico-económico que facilite el despliegue del capital humano formado dentro del proceso cubano.

9-Elimine los permisos migratorios y toda la carga financiera que de ellos se derivan, pues de la misma manera que el Estado no puede soportar la carga de los subsidios a la población, ésta tampoco puede soportar la del Estado en esas disposiciones arbitrarias.

Este paquete de modificaciones posibles en la economía es un asunto de política doméstica que no debe vincularse al diferendo con los Estados Unidos. Permitiría la generación de empleos útiles y sentaría con pragmatismo las bases de una continuidad, porque restituiría la esperanza a las familias cubanas que han servido de pilares, durante medio siglo, a una revolución que hace tres años les prometió cambios que no acaba de emprender.

13/2/10

Dos análisis interesantes de esta semana

2009: El año en que se desvaneció el raulismo
Viernes 12 de Febrero de 2010 08:03 Rafael Rojas, México DF, para diariodecuba.com


2009, año del cincuentenario de la Revolución, fue también el año en que los líderes históricos de aquella gesta confirmaron, con mayor fidelidad, su pertenencia al segmento más conservador de la clase política insular. Un segmento que monopoliza el poder de iniciar el cambio y, a la vez, las mayores resistencias al mismo. Todas y cada una de las expectativas de reforma, generadas por la sucesión de Raúl Castro, entre el verano del 2006, cuando se inició la convalecencia de Fidel, y el verano del 2008, cuando el lenguaje reformista alcanzó sus tonos mayores, fueron desvanecidas por el mismo gobierno que las creó.

El raulismo, esto es, la idea de un gobierno sucesor, encabezado por Raúl Castro, que emprendería limitadas reformas económicas, que reconduciría pragmáticamente las relaciones internacionales de la isla, que facilitaría la renovación generacional de las élites, que flexibilizaría el acceso a algunos derechos civiles, que moderaría la estridencia de los medios de comunicación y que renegociaría su popularidad frente a la población, por medio de una relativa satisfacción de necesidades básicas, evitando así una escalada violenta de desobediencia civil y represión policíaca, nunca fue una realidad. Pero el año pasado dejó de ser una promesa.

Esas expectativas de cambio se difundieron dentro y fuera de la isla, en la propia clase política, en la población insular, en la disidencia interna, en el exilio y en la comunidad internacional. Casi todos los actores políticos involucrados en el proceso cubano concedieron cierto margen de realización a las reformas raulistas. Varias iniciativas de la oposición y el exilio, decenas de congresos académicos y análisis de expertos, movimientos diplomáticos de la Unión Europea, América Latina y hasta el Departamento de Estado, dan fe de una extendida valoración positiva de las posibilidades reformistas del primer gobierno de Raúl.

Muchos dirán ahora que nunca se hicieron ilusiones, pero en aquel momento era difícil no ver la sucesión como antesala de la necesaria transición democrática cubana. El propio Raúl y varios altos funcionarios de su primer gobierno, como Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, propiciaron aquel clima llamando a "cambios estructurales y de concepto", a la derogación de "prohibiciones absurdas", al desarrollo de una diplomacia "pluralista", a un abandono de la retórica de la "batalla de ideas", a una dirección institucional y colectiva, a un ambiente de debate interno y a un cambio en el estilo y el ceremonial del régimen.

Esos líderes, que hablaban hace dos años de reformas, han terminado llamando a la población a no hacerse ilusiones y reprochando a la ciudadanía sus constantes demandas al Estado. Ellos mismos, los principales constructores de un Estado omnipresente, que controla la sociedad y la economía de la isla, se quejan ahora de un paternalismo estatal que limita las iniciativas económicas y civiles de los ciudadanos. La única manera de revertir dicho paternalismo, como sabemos, no es el llamado a la austeridad, sino la liberación de iniciativas ciudadanas por medio de una reforma profunda, de la economía, de la sociedad y también de la política insular.

Las ilusiones perdidas

El año pasado fue la pérdida de aquellas ilusiones. La destitución de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, acusados de "indignos" por quien los sostuvo en el poder durante más de veinte años, y de otros funcionarios profesionales como José Luis Rodríguez y Fernando Remírez de Estenoz, fue la primera prueba de que la cúpula del régimen no estaba interesada en una renovación o en una "dirección colegiada", como se le llamó alguna vez, entre distintas corrientes del partido y el gobierno. Esas destituciones se produjeron poco después de la depuración de jóvenes "talibanes" y ejecutivos de la "batalla de ideas", dando la falsa impresión de que formaban parte del mismo proceso de reemplazo de "fidelistas" por "raulistas". Como ahora sabemos, se trató, en realidad, de una operación de ambos Castros con el fin de recuperar poderes delegados por ellos mismos.

El anuncio de la postergación indefinida del sexto congreso del Partido Comunista de Cuba fue otra señal del desinterés oficial en un clima de debate "socialista" sobre los graves problemas económicos, sociales y políticos de la isla y, a la vez, de la voluntad de diferir reformas. Dado que entre 2007 y 2008, el gobierno se limitó a liberar tímidamente el consumo y entregar tierras en usufructo a los campesinos, y la Asamblea Nacional del Poder Popular no legisló ninguna reforma de importancia, las expectativas de cambio, dentro de la militancia reformista, se proyectaron sobre el VI congreso. Muchos partidarios de un cambio más profundo, dentro y fuera de la isla, también pusieron esperanzas en ese congreso.

Varios comunistas reformistas, encabezados por el académico Pedro Campos, elaboraron un proyecto de trece propuestas programáticas para transitar hacia un "socialismo participativo y democrático", que aunque no tuvo difusión en ningún medio de la isla, reflejó el horizonte de expectativas del reformismo sistémico. Allí se proponía, por ejemplo, una relativa desestatalización de la economía nacional, por medio de formas cooperativas y autogestionadas de propiedad, y —lo que era más audaz— una reforma de las leyes electorales y del código penal para hacer más representativo y plural el sistema político. Con la postergación del congreso, el gobierno de Raúl dio un portazo, ya no a la oposición, el exilio o la comunidad internacional, sino a muchos socialistas cubanos.

Los llamados al debate y a la pluralidad, que abundaron en los primeros años, fueron apagándose poco a poco, junto con un notable incremento de la represión. Los encarcelamientos de opositores, aunque preventivos y breves, aumentaron durante todo el 2009. Un nuevo blanco de las restricciones a las libertades públicas fueron los blogueros, sometidos a arrestos express y a actos de repudio, como los que sufrieron Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar. Tampoco salieron ilesos del rearme autoritario de la "seguridad nacional" algunos jóvenes socialistas, académicos de las ciencias sociales, activistas comunitarios y promotores culturales, que intentaron abrir los estrechos espacios de la sociabilidad estatal.

El aumento de la represión, como solía ocurrir en la primera mitad de esta década, se dio acompañado de una crispación de los medios oficiales de comunicación, similar a la de los peores momentos de la "batalla de ideas". La televisión, la radio, la prensa y, sobre todo, publicaciones electrónicas del gobierno cubano o de sus simpatizantes en la izquierda europea y latinoamericana se llenaron de artículos infamantes contra opositores y blogueros, a quienes, una vez más, se les acusó de "agentes al servicio de una potencia extranjera", por el simple hecho de cuestionar la precariedad de la vida habanera o demandar pacíficamente un cambio político.

Regresión de la política exterior

Todavía en los primeros meses del 2009, el gobierno de Raúl Castro reiteraba su disposición a construir una nueva relación con la administración de Barack Obama. La derogación de las restricciones a viajes y remesas de cubanoamericanos a la isla y el inicio del diálogo migratorio entre ambos gobiernos fueron señales alentadoras. En el segundo semestre del año, aquel clima distendido, al menos al nivel del lenguaje, se fue nublando con un ascenso del discurso antinorteamericano en los medios de comunicación y en los pronunciamientos de los máximos dirigentes de la isla.

Ya entre fines del 2009 y principios del 2010, la posibilidad de una reconducción de las relaciones entre ambos vecinos se desplomó con la agresiva posición de la Habana en las cumbres del ALBA y Copenhague, con la equivocada inclusión, por parte del Departamento de Estado, del cubano en la lista de los gobiernos patrocinadores del terrorismo y con la vuelta de la doctrina de la seguridad nacional "socialista del siglo XXI", según la cual, Cuba, junto con Venezuela, Bolivia y Ecuador, está bajo amenaza de una intervención militar norteamericana.

Tanto el aumento de la represión como la rearticulación de la retórica antiyanqui fueron parte de una regresión de la política exterior de la isla a los últimos años del gobierno de Fidel Castro. Poco antes de su viaje a Brasil, en el 2008, Raúl Castro declaró ser un comunista partidario del pluralismo internacional y aseguró que la relación más importante de Cuba en el hemisferio era con el gobierno de Lula. Ese y otros gestos de sus primeros años como gobernante interino y, luego, como presidente sucesor, fueron interpretados como búsqueda de un esquema diversificado de relaciones internacionales, en las que el vínculo con la Venezuela de Hugo Chávez y el ALBA, aunque no fuera abandonado, se vería compensado por nuevas alianzas regionales y globales.

El segundo semestre de 2009 y, específicamente, la cumbre del ALBA en la Habana, a mediados de diciembre, fue la confirmación de que ni siquiera en política exterior el actual gobierno se distanciaba mínimamente del anterior. Las señales de diversificación diplomática de 2008 facilitaron movimientos favorables a La Habana en Madrid, la Unión Europea y varios países latinoamericanos que, como México y Chile, resintieron sus agendas bilaterales luego de la represión de 2003. En todas esas cancillerías, la firma de los tratados de derechos civiles y políticos de Naciones Unidas y la liberación de algunos opositores pacíficos, injustamente encarcelados hace ya siete años, fueron vistas con buenos ojos. Hoy queda muy poco de aquella esperanza en la mayoría de las diplomacias occidentales.

Los límites de la obediencia

Diplomáticos, académicos, analistas, ciudadanos de la isla y la diáspora tratan de explicarse las razones del desvanecimiento del raulismo. Los más escépticos aseguran que nunca hubo tal proyecto raulista, que siempre Fidel estuvo en control de la situación o que Raúl nunca contempló seriamente reforma alguna y que los gestos tímidamente aperturistas fueron señales de humo, como tantas otras en cincuenta años de socialismo, concebidas para bajar la presión externa y, a la vez, incrementar el control interno. Los que creen posible una reforma desde arriba, optan por la explicación más simple: lo que sucedió fue que Fidel se recuperó y mandó a parar a Raúl.

Lo más triste es que una y otra explicación, aparentemente irreconciliables y que tanto polarizan los debates electrónicos, tienen un trasfondo común: ambas hacen depender todo lo que sucede y sucederá en Cuba de la vida de Fidel Castro. Frente al panorama de un país que pide cambios a gritos, mientras su gobierno pone todas las energías en obstruir esos cambios y no en propiciarlos, a muchos no los queda más alternativa que pensar que con el debilitamiento o la desaparición de Fidel, el gobierno sucesor retomará el camino de las reformas.

Durante medio siglo, el régimen de la isla ha justificado su aparato represivo y su permanencia en el poder con el argumento de que cualquier oposición política puede recurrir, eventualmente, a actos violentos, espontáneos u organizados, que derivarían en una intervención militar de Estados Unidos. Ahora que el propio gobierno tiene la posibilidad de iniciar reformas que impidan cualquier tipo de estallido social o desobediencia civil, se niega a hacerlo, casi, como si probara los límites de la obediencia y el consentimiento de los gobernados.

¿Cuál es la racionalidad que subyace a la negativa a emprender reformas por parte de un gobierno que ha reconocido, él mismo, la necesidad de esas reformas, cuyo carácter limitado, además, no pondría en riesgo su poder en el corto plazo? Es difícil encontrarla, pero una pista podría estar en el deseo de Fidel, Raúl y el círculo conservador que los rodea de mantener intacto el régimen mientras viva el Comandante. Cualquier cambio es visto por ellos y por sus no pocos seguidores acríticos en el mundo como una claudicación y ellos, como el reaccionario De Maistre, piensan que "imaginar cambios es el camino de la derrota".

Esos ancianos siempre han vivido en guerra, real o imaginaria, y sus mentes se han amoldado a la lógica de la confrontación. Como los guerreros que son, han comprendido que las reformas, aunque limitadas y controlables, serán la puerta a un cambio mayor, que ellos no quieren vivir. Cualquier decisión que tomen en política interna o externa, en los próximos años, estará regida por ese cálculo biológico: el tiempo que les quede de vida debe ser invertido en la perpetuación del sistema político, no en su transformación, problema que legan a los jóvenes. Eso es lo que llaman "victoria": morir sin cambiar.

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El nuevo conservadurismo americano
El movimiento conservador en desarrollo en los últimos meses en Estados Unidos rompe los moldes del republicanismo tradicional y evoca el carácter racista, nacionalista y fanático del fascismo
Por: ANTONIO CAÑO - Washington - 12/02/2010, para elpais.com

Si alguien cree que el tándem Bush-Cheney es la versión más extrema del conservadurismo norteamericano, es posible que pronto compruebe que está en un error. El movimiento conservador en desarrollo en los últimos meses en Estados Unidos, alimentado por el rencor de una clase media empobrecida y por la ambición de una nueva clase política post-partidista, rompe los moldes del republicanismo tradicional y evoca el carácter racista, nacionalista y fanático del fascismo. Por ahora, sólo le falta el ingrediente de la violencia.
La última señal de alarma ha sido la reciente reunión de los Tea Party en Nashville (Tennessee) y el discurso de su líder más visible, Sarah Palin, que llevó el populismo hasta el grado de elogiar la ignorancia como muestra de autenticidad y de destacar como la mayor cualidad política de Scott Brown, el recientemente elegido senador por Massachusetts, el hecho de ser "simplemente un hombre con una camioneta".

Palin es aclamada por sus seguidores por la sencillez de su expediente académico, una simple graduación de periodismo por la modesta Universidad de Wyoming, frente a los títulos de Ivy League que acumula Barack Obama en Columbia y Harvard. El propio Brown ganó adeptos por la virilidad abiertamente exhibida en la revista Cosmopolitan, frente al refinamiento pudoroso de los políticos tradicionales.

La nación de los Tea Party se presenta, en efecto, convencida de haber puesto en marcha una revolución contra la oligarquía de Washington, similar a la que en el siglo XVIII expulsó a los colonialistas británicos. De repente, los republicanos con más pedigrí están en peligro ante esta oleada. El gobernador de Florida, Charlie Crist, un moderado que el año pasado gozaba de un 70% de popularidad, se ve hoy superado en las encuestas por un desconocido joven ultra religioso llamado Marco Rubio. Hasta John McCain, el indiscutible virrey de Arizona, está hoy seriamente amenazado por J. D. Hayworth, un charlatán de una radio local que, en definición de The New York Times, "cada día ataca, y no siempre por este orden, la inmigración ilegal, la pérdida de patriotismo en el país y todo lo que hace Obama".

Todas las mañanas surge entre las filas del Tea Party algún desconocido que en media hora de la demagogia más radical gana diez puntos en las encuestas. "El movimiento está madurando", afirma Judson Phillips, uno de los fundadores de este fenómeno, "las manifestaciones estaban bien para el año pasado, este año hay que cambiar las cosas, este año tenemos que ganar".

¿Ganar qué? ¿Para conducir al país hacia donde? Algunos conservadores moderados y cultos, como Peggy Noonan o David Brooks, aseguran que no hay nada que temer, que estos son grupos enraizados en las tradiciones libertarias de Estados Unidos y que su contribución servirá para dinamizar la vida política del país.

Es posible. Ciertamente, la hostilidad que este movimiento manifiesta hacia Obama no se aleja mucho de la que izquierda exhibió contra Bush -hay que recordar las menciones a su adicción al alcohol o su supuesta indigencia intelectual- y tiene cabida perfectamente, por tanto, en el juego de la democracia. Además, se trata aún de un movimiento muy incipiente. Una encuesta publicada hoy muestra que un 34% de los norteamericanos no ha oído hablar de los Tea Party y que sólo el 18% los apoya.

Pero, desde la óptica europea, ese 18% es mucho y lo que defienden suena peligrosamente excéntrico. Uno de los oradores en Nashville sostuvo con convicción que "está mejor documentado el nacimiento de Cristo que el de Obama". "Es africano", gritó una mujer entre la audiencia. Detrás de esta campaña que le niega a Obama su ciudadanía norteamericana se esconde el rechazo a su legitimidad como presidente.

Nadie habla en EE UU del ingrediente racista de esa campaña. Para los que apoyan a Obama puede parecer ventajista acudir al grito de ¡racismo! cada vez que se le critica. Sus enemigos, por supuesto, no reconocen ese pecado, por mucho que en la reunión de Nashville se escuchara sólo una voz negra, obviamente exhibida para ocultar el carácter puramente blanco del movimiento.

Este nuevo conservadurismo recoge mucha de la frustración del hombre blanco acumulada desde la liberación femenina, los derechos civiles, de todas las leyes para la igualdad que le han ido restando poder al sector de la sociedad eternamente dominante. Ese hombre blanco que tampoco se ha visto favorecido por los buenos contactos, las amistades útiles, el dinero fácil, y que ha ido engrosando durante las últimas décadas una clase media, que fue orgullo de la nación en los años cincuenta, pero que ha sido despiadadamente maltratada por la última revolución tecnológica y la reciente crisis económica.

Esa clase media blanca herida dispara contra lo que tiene más cerca: los inmigrantes, las minorías raciales, los dirigentes políticos. Intenta reducir la competencia, que considera injusta, y pretende que Estados Unidos sea sólo para los verdaderos americanos. Busca la salvación en nuevas doctrinas, y atiende la voz maternal de Palin y los alaridos patriotas de los locutores radiofónicos. Glenn Beck o Rush Limbaugh se convierten, así, en los Walter Cronkite de los nuevos tiempos.

Los conservadores norteamericanos no creen que haya ningún peligro. Confían ciegamente en la fuerza integradora de esta democracia y en su indestructible capacidad de contener cualquier amenaza. Pero desde una óptica europea, esa combinación de demagogia, racismo, nacionalismo y xenofobia, enarbolada por una clase media herida y agitada, es una receta muy conocida y todavía temida. Es verdad que el nuevo movimiento conservador norteamericano hace gala de su defensa de la libertad y no parece aún compatible con un Gobierno que no garantizase el respeto al individuo. Pero el aroma de Nashville siembra dudas, trae malas sensaciones, asusta.

17/4/09

Hillary Clinton reconoce fracaso de politica de confrontacion con Cuba

Santo Domingo.- La Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, ofreció hoy una rueda de prensa conjunta con el presidente Leonel Fernández, en la sede de FUNGLODE, en Santo Domingo, durante la cual admitió que la política actual de Estados Unidos frente a Cuba ha fracasado y calificó como positivo el acercamiento de Fernández a líderes de la región, como el ex presidente cubano Fidel Castro. Clinton dijo que el gobierno del presidente Barack Obama ha hecho los cambios políticos más significativos de los últimos años frente a Cuba.

Señaló que han visto los comentarios de Raúl Castro, en torno a que ha llegado el momento de cambios en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y que acogen con beneplácito está declaración y van a considerar la respuesta.

Calificó de excelentes la relaciones de su país con la República Dominicana y dijo que, aunque existan diferencias, en el país existe un estado de derecho y señaló que le agradó ver que el gobierno dominicano está invirtiendo en niños como los de la escuela Rosa Duarte que visitó esta mañana.

Calificó como positivo el acercamiento del presidente Fernández hacia otros líderes de la región, al ser preguntada sobre la opinión de su país de que Fernández visitara al líder cubano Fidel castro.

En cuanto a la Cumbre de las Américas, dijo que Estados Unidos quiere un diálogo activo con el hemisferio porque “somos vecinos y socios en muchos aspectos”. Dijo que su país continuará defendiendo sus intereses porque es su prioridad pero que sienten que hay muchas oportunidades para tener una relación más estrecha.

Señaló que ella y el presidente Barack Obama van a la V Cumbre de las Américas con la esperanza y el objetivo de que los líderes participantes tengan un espíritu de cooperación y relación que vaya en beneficio de todos en el hemisferio.

Reconoció que Estados Unidos tiene diferencias con algunos gobernantes, pero los instó a dejar al lado la ideología que es algo del ayer y trabajar juntos para enfrentar los problemas transnacionales como son el narcotráfico y la seguridad.

“Pero nuestro mensaje es el mismo: Estados Unidos quiere un tener un diálogo con el hemisferio, somos vecinos, somos socios, tenemos afectos, obviamente tenemos divergencias con la dirigencia de otros países de América Latina, pero a eso le damos un enfoque práctico no ideológico...

Nosotros sentimos un mercado vibrante, un sistema político abierto, una democracia dinámica, la libertad de expresión, la buena bonanza, el estado de derecho es algo que cumple con los mejores de los pueblos de cada uno de esos países, cuando un líder interfiere contra eso es preocupante para nosotros” expresó.

Dijo que en la Cumbre de Las Américas, que se desarrollará desde hoy en Trinidad y Tobago, el presidente Obama y ella están muy ansiosos en cuanto a esa oportunidad, donde van a reunirse con representantes congregados en las plenarias, también con grupos más pequeños porque habrá reuniones bilaterales.

Llamó a unirse contra el flagelo del narcotráfico, que le quita la libertad de la gente, su futuro y socava la sociedad y trabajar unidos contra la exclusión social.

“Y como dijo el presidente, estamos dispuesto a extender las manos a los que no hacen un puño, así que vamos apartar la ideología que eso es algo del ayer, vamos a ver como podemos ayudar a la gente”.

1/4/08

Cuba y Estados Unidos trabajan juntos en Honduras

Acabada de llegar a la sala de prensa:
Entrevista a John Garamendi, Vicegobernador del Estado de California, durante la inauguración de una clínica en Ciraboya, Honduras, donde labora una misión médica cubana.

Dick Emanuelsson: Primero que todo, muchas gracias y bienvenido a la Costa. ¿Qué piensa usted sobre este proyecto?
John Garamendi: La Clínica es muy bonita y necesaria. Esta comunidad necesita servicios médicos. Es un gran proyecto construido por la gente de acá, por la gente de Sacramento, California y también de Alabama.
D.E.: ¿Cómo supo de este proyecto antes de venir acá?
J.G.: Mis amigos de Sacramento ayudaron en la construcción y suministraron algunos de los materiales. He hecho seguimiento a su trabajo durante muchos años y ellos me invitaron a la inauguración. Siento una gran alegría de estar aquí.
D.E.: El Gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, es repúblicano y usted es demócrata. ¿Qué opinó él de su presencia acá, pues esto es un proyecto con el aporte de médicos de Cuba? ¿Puede esto estimular mejores relaciones y acuerdos?
J.G.: El gobernador Arnold Schwarzenegger y yo trabajamos muy de cerca sobre asuntos de salud en California y ambos estamos profundamente preocupados sobre los servicios médicos para la gente en todo el mundo; como ellos hicieron llegar estos servicios médicos acá.Estoy muy satisfecho de ver médicos cubanos aquí. Es una cosa muy buena que ellos estén dispuestos a ayudar, no solamente acá sino en toda Latinoamérica. También, yo vi la posibilidad de reunirnos en la tarde de hoy para la discutir cómo podemos trabajar juntos y tratar asuntos médicos. Mi esposa y yo fuimos voluntarios de los Cuerpos de Paz en Etiopía.
D.E.: ¿En qué año?
J.G.: Entre 1966 y 1968, en ese tiempo trabajamos juntos en temas médicos como viruela, polio y en clínicas. Y volvimos a lo que hicimos hace 40 años.
D.E.: ¿Los latinoamericanos que trabajan en California conocen este proyecto?
J.G.: Sí. Acá en Ciriboya nosotros permanecemos en casa de una familia que vive en Los Angeles. Ellos abrieron su casa para nosotros por el tiempo que estemos acá de visita. Cuando yo regrese a California espero reunirme con ellos para agradecerles su hospitalidad.En California tenemos mucha gente de Honduras y también de esta comunidad de Ciraboya.
D.E.: Algunos sindicatos en los Estados Unidos cooperaron con este proyecto. ¿Quiere el gobierno de California cooperar en el futuro con esta clínica?
J.G.: Los sindicatos de Sacramento: electricistas, carpinteros y la Central del Trabajo, todos trabajaron juntos y vinieron aquí para ayudar a construir esta clínica. Yo creo que esta ayuda en sociedad sirve tanto para Honduras como para California. El gobierno de California explora trabajar con Honduras en misiones comerciales. Quizás en tres o cuatro meses una misión comercial vendrá a Honduras y veremos si podemos ayudar al mejoramiento del comercio entre nuestros países.
D.E.: ¿Qué opina usted del cambio en la Casa Blanca el próximo año? ¿Piensa que puede cambiar la política exterior hacia Latinoamérica?
J.G.: Bien, George W. Bush y su administración han sido un muy mal tiempo para los Estados Unidos. Por supuesto la guerra en Irak fue un error terrible. Nosotros buscamos su salida y que asuma una nueva administración demócrata. Definitivamente, las relaciones con América Latina: Mexico, Centroamérica y Suramérica, son lo más importante para nuestro país. Ahora estoy trabajando muy de cerca con el nuevo gobernador de Baja California.Nosotros debemos tener muy buenas relaciones con Latinoamérica; debemos tener una política de inmigración racional. La actual política de inmigración es tonta y tiene que ser cambiada. Debemos reconocer a millones de latinoamericanos como ciudadanos en beneficio de los Estados Unidos, pues trabajarán más y serán más productivos. Necesitamos formalizar su situación en los Estados Unidos. Yo tengo un programa más racional en el que ellos pueden retornar a casa o trabajar en los Estados Unidos si quieren. Esto tiene que hacerse. Yo tengo la esperanza que la nueva administración lo hará.
D.E.: ¿Y la relación con la Habana está incluida ahí?
J.G.: Las relaciones del gobierno de los Estados Unidos con Cuba tienen que cambiar. Sí, es un país comunista, pero también lo es China. (Risas) ¿Sobre qué es todo esto? Todo esto es sobre una política de Florida.
D.E.: ¿Relaciones normales?
J.G.: Compartimos eso de establecer relaciones normales. ¿Que hay cuestiones que han de ser tratadas como la confiscación de la propiedad? Eso debería ser tratado. Y hay otros asuntos sobre las relaciones que deberían ser tratados. Eso requiere discusiones y requiere normalización, moverse hacia una normalización. Pero simplemente decir no, es una política inapropiada. Muchas gracias.
D.E.: Muchas gracias.

Arranca Congreso de la UNEAC

Bajo el lema Lo primero que hay que salvar es la cultura, acaba de abrir la UNEAC su VII Congreso en el Palacio de Convenciones de La Habana. Termina el viernes. Los temas, que previamente ya fueron analizados en 12 comisiones preparatorias del evento, se entretejen con asuntos socioeconomicos debatidos por la sociedad antes del nombramiento del nuevo Presidente de Cuba el 24 de febrero pasado. Interes especial en este sentido tendran un Decreto-Ley sobre seguridad social que respaldará a aquellos creadores sin vínculo laboral estable, una resolución sobre el derecho de autor, el mejoramiento de condiciones materiales de vida y de trabajo, el acceso a Internet, la doble moneda y las facilidades de viaje al exterior. Y, desde luego, la libre expresion de criterios, con tolerancia frente a la pluralidad de ideas y sin sectarismos, en palabras del escritor Miguel Barnet.

30/3/08

¡Ultima hora!

A partir de esta noche, domingo 30 de marzo, cualquier cubano puede hospedarse en los hoteles y tambien alquilar autos de turismo. Todo en CUC por ahora. Se palpa la alegria y se generaliza la expresion "Una prohibicion menos".

21/3/08

Los demócratas desafían a los Díaz Balart en la Florida

Por LAURA WIDES-MUÑOZ, del Houston Cronicle

Durante más de dos décadas, los hermanos Díaz Balart han representado al sur de la Florida, primero en la legislatura estatal y después en el Congreso nacional, luchando para mantener la política estricta hacia Cuba.
Los dos provienen de una familia cubana prestigiosa con cuatro generaciones en el servicio público. Su padre frecuentó alguna vez el prestigioso Club Americano en La Habana junto con su entonces amigo y cuñado y posteriormente enemigo, Fidel Castro.
De muchas maneras, han simbolizado la imagen de la comunidad cubanoestadounidense exiliada de la Florida, republicana y ferozmente anticastrista, hasta hace muy poco prácticamente sin oposición. Hasta ahora.
Por primera vez Lincoln Díaz Balart, de 53 años, que busca su noveno período en la Cámara de Representantes nacional, y su hermano Mario, de 46, que busca el cuarto, enfrentan serios desafíos de un tipo diferente de cubanoestadounidenses: dos demócratas de familias mucho menos ilustres.
En campañas que se consideran un referendo sobre la política estadounidense, los desafiantes quieren aliviar las restricciones a los cubanoestadounidenses que buscan visitar o enviar dinero a sus familiares en la isla. Pero también hacen campaña sobre otros asuntos que son prioritarios para la mayoría en Estados Unidos: el cuidado de la salud, Irak y la economía.
Andy Gómez, un experto en Cuba de la Universidad de Miami, dijo que las campañas señalan la creciente madurez política de los cubanoestadounidenses.
"Se trata menos de los antecedentes que determinar quién está más calificado para representar nuestros intereses y reponer los fondos necesarios para apoyar el sur de la Florida", dijo Gómez.
La elección de este año es en parte la evolución natural de una comunidad que se ha hecho cada vez más diversa.
Los nuevos inmigrantes que llegan en balsas o embarcaciones clandestinas y retienen sus vínculos familiares con Cuba tienen menos en común con la primera ola de refugiados de elite que huyeron de Cuba en avión en los años 60 y han sido bastiones del partido republicano. Los cubanoestadounidenses nacidos en Estados Unidos siguen oponiéndose enérgicamente al gobierno comunista de la isla, pero muchos anteponen cuestiones nacionales e internacionales al afán de derrocar ese régimen.
Las historias personales de los desafiantes de este año ilustran este cambio.
Al igual que las de los Díaz Balart, sus familias llegaron en la primera ola de exiliados pero en circunstancias mucho más modestas.
Raúl Martínez, de 59 años, que busca la banca que ocupa Lincoln Díaz Balart, es hijo de un dirigente sindical de los taxistas. Martínez es conocido por haber transformado el suburbio de Hialeah durante sus más de 20 años como alcalde, por una condena por corrupción federal que fue revocada, y por un temperamento explosivo.
El desafiante de Mario Díaz Balart, Joe García, de 44, mezcla un aire de político de la vieja escuela con una tendencia política más moderna. Se formó al lado del líder cubanoestadounidense más reverenciado e intransigente, Jorge Más Canosa, antes de dirigir una agencia estatal que desreguló la industria telefónica de la Florida.
García y Martínez desean rescindir las estrictas restricciones de viaje y remesas a la isla y permitir la ayuda directa a los disidentes cubanos, aunque ninguno de los dos demanda el levantamiento del embargo de cuatro décadas a Cuba.
García dice que el embargo ha fracasado en su propósito de conseguir cambios concretos. "Pero es una postura moral", se apresuró en aclarar.
Ambos dicen que considerarían cortar fondos para las transmisiones de Martí TV, del gobierno estadounidense, a Cuba _proyecto predilecto de los Díaz Balart_ si la emisora no se las ingenia para superar las interferencias cubanas o para mejorar su reputación de programación prejuiciada.
Más allá de Cuba, los dos desafiantes sostienen que serían más efectivos que los dos titulares si los demócratas retienen su mayoría en la cámara baja. Han atacado a los Díaz Balart por votar a favor de George W. Bush en la guerra, rebajas impositivas, la oposición a la investigación de las células troncales y al rechazo a subsidios para el cuidado de la salud para millones de niños.
El esfuerzo por desbancar a los Díaz Balart es parte de una estrategia a nivel nacional del partido demócrata por copar los distritos tradicionalmente republicanos, que también desafía a la legisladora Ileana Ros Lehtinen, otra republicana de Miami, aunque se considera que ella tiene asegurada la reelección.

2/3/08

Dieterich: Raúl tiene que crear una nueva utopía en Cuba

Óscar Martínez , periodista de La Prensa Gráfica, de El Salvador, publicó esta entrevista con Hans Dieterich, quien valora posibles escenarios de la gestión presidencial de Raúl Castro.

Empiezo con la pregunta que usted dejó planteada en aquella entrevista de diciembre de 2006: Lo importante, dijo, es saber cuál de las tres corrientes que Fidel personalizaba dominaría tras su salida: la vanguardista, la centrista o la conservadora. ¿Cuál resultó ser?
Pienso, y estoy muy contento, que es la fracción de vanguardia la que ha tomado las riendas. Además, creo que la fracción de Raúl Castro es la única que tiene el poder de cambiar el rumbo de las cosas en Cuba.
¿Por qué cree que es el grupo que puede encaminar Cuba?
En todo organismo político grande hay tres secciones: izquierda, centro y derecha. El Partido Comunista de Cuba tiene esas fracciones, y la más vanguardista y poderosa ha sido siempre la del núcleo original de la guerrilla, encabezada por Fidel, Raúl, el Che, Camilo Cienfuegos, etcétera. Esta fracción hegemónica ha logrado mantener el control durante 50 años. La transferencia del mando a Raúl garantizará en la medida de lo posible que tenga el poder gente que luego no va a liquidar la revolución. Tú ves ejemplos como la revolución mexicana y la soviética donde desde el interior de los partidos ha salido la gente que ha destruido el proceso.
Si ganó la vanguardia, dígame con nombres quiénes son los conservadores.
No quisiera mencionar nombres. Hay un sector ortodoxo que, como en cualquier organización de masas, opta por la preservación de lo existente. Ese sector existe, y no solo en cuanto a la política, sino en cuanto a la economía, a los valores de la familia, a la homosexualidad, al trato de las mujeres. Ese sector tiene mucho poder en Cuba. Y, el otro peligro, son los sectores burocráticos. El estado es extremadamente grande, porque se ha burocratizado excesivamente todo, y la gente que está ahí no quiere perder su trabajo y va a bloquear cualquier reforma. El obstáculo más grande para las reformas de Raúl viene de una burocracia que quiera proteger su status quo, y de los sectores conservadores. No quiero mencionar nombres, pero es obvio que hay muchos en Cuba.
Cuando usted dice vanguardia, todo el mundo dice continuismo: Raúl, el previsible sucesor; Ricardo Alarcón se mantiene en el cargo de presidente de la Asamblea Nacional, y Machado Ventura ya era del buró político y de la generación de Fidel.
Me parece que aquí hay un interés de aprovechar esto para fines políticos, de decir que nada ha cambiado, y que por tanto el bloqueo tiene que seguir. Veo también un profundo desconocimiento, porque el gobierno de Raúl es un gobierno de transición, por el simple hecho biológico de que Raúl no va a poder hacer esto por más de cinco años, pero en ese tiempo se forma más la generación de los jóvenes como Felipe Pérez Roque (canciller), que van a tomar el gobierno por completo, pero de momento ni (Carlos) Lage (ex vicepresidente) ni Felipe tienen la autoridad moral que tiene Raúl. Contrario a lo que dice la prensa occidental, Raúl es muy querido por los cubanos.
¿Lo de que este es un gobierno de transición se lo han dicho a usted dirigentes cubanos?
Yo conozco a Raúl, conozco a Felipe, y a muchos líderes, y creo que entiendo la lógica del proceso, y la misma esa lógica en los últimos 15 años indica lo que estoy diciendo. El gobierno cubano odia el concepto transición, porque interpretan que se refiere a un cambio del proyecto revolucionario, obviamente no necesariamente significa esto. Si Cuba no quiere ir en el camino de la República Democrática Alemana (RDA) y la Unión Soviética (URSS) tiene que hacer los cambios que Raúl va a hacer, y hacerlos de manera controlada, y en poco tiempo. Cuba tiene la ventaja de tener un equipo con gran experiencia y capacidad de cambio. No es más de lo mismo, es la fuerza renovadora que viene de la fuerza existente, y evita un cambio violento que podría llevar a una pérdida del proceso, como pasó con la URSS, la RDA o Polonia.
Usted siempre ha dicho que cuando en la RDA y en la URSS terminó su principal fuerza de cohesión, osea el líder del partido, esos sistemas cayeron. ¿Por qué no ha de pasarle esto a Cuba?
No se puede excluir que ocurra, pero creo que no, por los discursos de Raúl. Queda claro que ha entendido que hay que reestructurar la economía, para mejorar las condiciones de vida, que hay que combatir el burocratismo, que hay que anular restricciones absurdas del pasado. Estoy absolutamente seguro de que Raúl va a lograr oxigenar no solo la política del estado, sino también la política del partido. Si no logra esto, entonces no habrá futuro. Además, ha estado ahora Hans Modrow (ex primer ministro de la RDA), y por supuesto el debate esencial ha sido sobre cómo cayó la RDA y qué hay que evitar en esta transición para evitar ese camino.
Modrow negó que esté ahí para hablar sobre lo que usted dice.
Creo que Hans cayó en una trampa de sectores estalinistas de prensa latina que han ido divulgando la mentira de que yo decía que él estaba en visita clandestina allá. Él entra en el juego, pero él se quema, porque él había dado, estando en Cuba, dos entrevistas a diarios alemanes, donde él dijo que había hablado con Alarcón y con el ministro de Economía, Rodríguez, e inclusive había dicho que habían preguntado lo que se había hecho en la RDA en 1989, y él había contestado que dar más libertad de viajes y a la pequeña empresa, etcétera. El comité Central del Partido Comunista de Cuba no te invita para que pases diez días de vacaciones en la Habana. Él tuvo además una invitación personal de Fidel, y ¿de qué iban a hablar? ¿De agujeros negros? ¿De la esfera climatológica? Este ha sido siempre un método de aprender de Fidel. Él investiga personalmente a los protagonistas. Lo de Modrow es un caso clásico. Él ha estado siete veces en Cuba. En enero hablé con Modrow, y me dijo muy claro: el principal problema (de la RDA) fue el sistema político altamente centralizado que imposibilitaba la renovación que cualquier sistema socio económico necesita.
Por cierto, de lo que más ha hablado Raúl es de aplicar medidas económicas: revaluar el peso, eliminar el fenómeno de la doble moneda: el cubano tiene pesos y Cuba vende en dólares, y eliminar subsidios absurdos. ¿Suficiente?
Si tú lees el párrafo en el que se dirige a la economía, puedes resumirlo en un concepto: precio. El problema económico en Cuba es la estructura de precios que distorsiona la asignación de recursos y mano de obra, y Raúl ha entendido eso. Dice que hay que aumentar tres veces los precios de los productos agrícolas, que es imprescindible para elevar la producción, dice que hay que aumentar el salario, que es un precio, el del trabajo. Dice que hay que modificar la tasa de conversión al dólar, que es el precio del dinero. El eje de todo su discurso económico es que hay que modificar la relación de precios con el exterior e internamente si queremos modificar la economía. Son cambios necesarios, y la política de Raúl va a decidir esto, y tienen cuatro o cinco años, no más. Va a decidir si Cuba llega al capitalismo o a un socialismo del siglo XXI.
¿Cuatro o cinco años?
Sí, porque después de Raúl no va a haber un líder que tenga en la población el mismo peso. No se puede sustituir a la vieja generación. Los nuevos, aunque sean buenos, no tienen el carisma y la autoridad moral de gente como Raúl. Y sin esa autoridad moral no puedes pedir más sacrificios. A mí juicio esta es la última oportunidad que tiene la revolución para construir una nueva fase evolutiva más adecuada a las nuevas condiciones mundiales.
Usted mencionaba que había necesidad de crear un proyecto nuevo que entusiasme a la juventud. ¿Cómo un joven se va a entusiasmar al ver que sus líderes son tres señores que podrían ser sus abuelos?
Eso depende de la capacidad de Raúl de dar participación a la juventud y de encontrar un lenguaje que devuelva la esperanza. Lo que Raúl tiene que crear es una nueva utopía semejante a la del 59. Deben ser capaces de vincular hechos de reforma con un discurso que encienda la mecha en la juventud. Si fallan en esto, entonces el proceso va a tener que trabajar sin tener a la mayoría de la juventud.
Lo que garantizaría la muerte de ese proceso en 10 ó 15 años
Sí. Si no se logra encantar a la juventud de nuevo, el proceso a mediano plazo está en peligro, porque esa juventud va a conducir mañana las posiciones de poder.
¿Se le ocurre un ejemplo práctico de utopía?
Sí. Yo propuse hace 15 años en la televisión cubana que utilizaran a los científicos como modelos de identificación para la juventud. Porque todos los modelos estaban petrificados, y solo eran el Che y Fidel, y tienes que ser como ellos, y la gran mayoría de la gente no puede ser como ellos, porque son excepcionales. Necesitas encontrar héroes nuevos. Ejemplo: la primera vacuna contra la meningitis meningocócica B fue inventada por una científica llamada Conchita Campa. No sabían si iba a funcionar, entonces ella se inyectó la enfermedad, que es muy peligrosa, para demostrar que la vacuna funcionaba. Esa historia encanta a cualquier joven. Y así hay montones de historias, tienen a los héroes que quieran. Si se hace esto bien, la juventud se va a encantar, porque si hay algo en Cuba es un canal abierto hacia ser un gran científico. No han sabido aprovechar esto. Se quedaron estancados. Si no logra activar el potencial de entusiasmar a los jóvenes, el proceso estará en peligro.
Echar a andar procesos petrificados para que den a luz utopías nuevas, dinámicas económicas que deben cambiar, burocracias y prohibiciones que han de desaparecer, y todo en cuatro años. No parece muy alentador.
Creo que hay buenas condiciones ahora, porque por primera vez en 15 años hay capital disponible. Las reservas que vienen de las exportaciones, hay petróleo que viene de Venezuela y líneas de crédito de China, por ejemplo una de 500 millones de dólares. Hay por primera vez dinero en cantidades nada despreciables. Hay un plan de inversión para la infraestructura de transportes, ferrocarriles y carreteras, que es de $2,000 millones. Creo que esto tendrá éxito, porque hay una gran demanda de consumo que no se ha satisfecho, hay una población de alto nivel educativo, y si se logra meter el capital suficiente, creo que todo puede funcionar.
Y el embargo estadounidense, ¿qué tal fundamental es para la economía de la isla?
Tiene un efecto fundamental, porque cuando EE.UU se entera de algún plan de inversión presiona para que esto no ocurra. Hace cinco años, la empresa mexicana de cemento, Cemex, la tercera más grande del mundo, había empezado a invertir en Cuba, y Washington les dio un ultimátum: o Cuba o Estados Unidos. El más dañino efecto del bloqueo es la amenaza a cualquier potencial inversionista de cerrarle el mercado más grande del mundo, que es el estadounidense. El bloqueo sí es un factor negativo real. Sin embargo, en la medida en que la relación estratégica con China se fortalece y a través de Venezuela se fortalezca en energía y con Argentina y Brasil en manufactura, el impacto del bloqueo va a ser año por año menor.
Veo que los cambios fundamentales son los económicos. ¿Aquellos operativos como libertad para viajar resultan superficiales?
Lo económico es un elemento fundamental, pero por ejemplo el mejoramiento del transporte público es algo muy sentido por la población. La falta de vivienda, la falta de alimentos, son elementos importantes en la vida cotidiana. Y no hay que subestimar para nada las libertades civiles, por ejemplo el que un cubano aunque tenga dinero no pueda hospedarse en un hotel de turistas es una discriminación contra los nacionales, y es inaceptable, y la población lo resiente. Lo económico es la base del pronto mejoramiento, pero las libertades políticas y civiles van a ser de suma importancia para tener el apoyo de la población.
Cito la solución que usted planteó: “Una combinación del modelo chino con elementos del socialismo del siglo XXI”. Traduzca esto para el lector de a pie.
El gobierno de Raúl tiene dos presiones. Uno: debe mejorar en tiempos relativamente cortos la situación socioeconómica de la población. Esto solo es posible si se incentiva la economía y se paga mejor el trabajo, se quitan tantas regulaciones que impiden el trabajo por cuenta propia, etcétera. Se necesita el desarrollismo estatal que hoy hace China. Un desarrollismo encabezado por el estado. Lo segundo es que quieren seguir con un proyecto socialista, porque Raúl es un comunista convencido, igual que Fidel. Si quieres un socialismo en esa nueva fase en la que refuerzas elementos de la economía de mercado, no puede ser el socialismo histórico, que ha dejado de ser atractivo para la población. Deben entablar los primeros pasos del socialismo del siglo XXI: dar más participación política a los ciudadanos que hoy tienen muy escasas posibilidades de influenciar en la política cubanaza. Deben transitar hacia una economía democrática, donde la población decida cómo se reparte el presupuesto nacional. En lo económico, el socialismo del siglo XXI significa que la población empiece a tener influencia a nivel de presupuesto nacional, en los municipios y a nivel micro en la empresa. Lo que yo digo es que si la dirigencia cubana se va solo por la vía china, terminará en el capitalismo; si solo quiere ir por la vía del socialismo del siglo XXI, no podrá mejorar la calidad de vida con prisa, y se les vendrá una crisis fuerte. Deben combinar para tener avance económico y avance democrático participativo.
¿Le gustaría ver en Cuba referéndum como los de Venezuela?
Por supuesto. De hecho, hubo una fase en Cuba donde había una institución a mi juicio muy positiva, el Parlamento Obrero, fue en los años 90. Se hacían reuniones en todas las fábricas, hospitales, empresas, y se discutía, por ejemplo, cómo resolver el problema de la inflación, y muchos más. Esa es una forma de democracia directa, participativa y obrera que debería tener un estado que se llame socialista. Claro que me gustaría que hubiese referéndum, no veo otra forma de activar el interés de la población en el socialismo.
Pero en un referéndum hay que aceptar a la disidencia, y aceptar que a veces gana, como en Venezuela recientemente.
Por supuesto, es un peligro, porque Washington se metería con todo su dinero, pero yo calculo que en este momento no hay más allá del 10% de la población (cubana) que quiere un sistema capitalista, creo que la gran mayoría quiere mantener lo positivo del sistema y mejorar algunos aspectos. Si el gobierno de Raúl logra dar la nueva utopía, esa disidencia de 10% no podría crecer.
Una vez habló de la frase de García Márquez, que decía que Fidel era su propia oposición, por su constante reflexión. ¿Quién se opone a Raúl?
Habrá mucha gente que estará en contra de las reformas de Raúl, y claro que hay muchos sectores con poder burocrático, pero creo que la fracción de Raúl es la única que puede superar estos obstáculos que gente desde adentro le va a poner. Por corrupción, por flojera, por lo que sea.
Toma vigencia la frase que Fidel pronunció el 17 de noviembre de 2005: “Nosotros mismos podríamos destruir la revolución”.
Sí, efectivamente, es correcta esa afirmación. Todas las revoluciones han sido destruidas desde adentro. Además, Fidel era jefe del estado y oposición, pero con Raúl será diferente, porque permitirá que la oposición sea institucional. La gente se va a atrever a decir más cosas, y ya lo estamos viendo. Hay tres centros de poder: el buró político, el consejo de estado y el consejo de ministros, son tres centros de decisión que van a hacer más colectivo el proceso de decisión. Hablo de voces divergentes dentro del partido y dentro de las organizaciones de masas, como los sindicatos y universidades. Va a haber más libertad para expresar críticas, de eso no me cabe duda.

28/2/08

La opinión de Latell sobre los cambios en Cuba


Bajo el título "Ha comenzado la era de Raúl", la revista chilena Qué Pasa publicó en la víspera de las elecciones en Cuba esta entrevista con Brian Latell, ex analista de la CIA para asuntos cubanos, quien sostiene que bajo la conducción de Raúl sí habrá cambios significativos, sobre todo en el terreno económico y en la relación con Estados Unidos. Como verán, en algunos aspectos se fue con la pelota de trapo.

-¿Representa Raúl la transición en Cuba o es sólo una sucesión del sistema con pequeños cambios?
-En mi opinión, sí es transición. Creo que vamos a ver en los meses que vienen cambios importantes en la estructura y concepto de la economía cubana....
-¿Cómo se entiende el paso que dio Fidel este martes?
-Pienso muy convencido de que este es el final de la era de Fidel Castro y de la revolución cubana. Estamos a las puertas de muchos cambios significativos. Más económicos que políticos, aunque éstos también van a venir. Fidel definitivamente está inhabilitado física y psicológicamente. Incluso mentalmente.
-¿Cuál es la diferencia que ve respecto a cuando entregó temporalmente el poder en julio de 2006?
-La renuncia inicial del 31 de julio de 2006 fue provisional, nunca en forma completa. Durante los casi 19 meses que vinieron después, Raúl nunca tuvo el poder total ni la legitimidad para tomar decisiones audaces. Porque Fidel estaba todo el tiempo ahí. Desde su cama escribía reflexiones, algunas de ellas criticando a su hermano, aun cuando lo hacía en forma indirecta, oponiéndose al cambio económico que Raúl quiere para Cuba.
-¿Siguió entonces ejerciendo el poder en las sombras?
-Fidel funcionó todo este tiempo como un ancla invisible, pero muy pesada. Por ejemplo, cuando concluyó en La Habana una conferencia importante de las naciones no alineadas, Raúl realizó un discurso pese a que el tema no le interesa como a Fidel. En el fondo, lo hace porque él se lo pide.
-Raúl no tuvo independencia...
-No tuvo independencia completa, pero sí un grado importante. Raúl ha elevado a un nivel increíblemente alto la esperanza de los cubanos por cambios importantes. El año pasado se reunió con un grupo grande de estudiantes universitarios en la Universidad de La Habana y los alentó a discutir sin miedo los problemas de Cuba. Eso, jamás lo hizo Fidel. En el pasado revolucionario de Fidel, esto habría sido un evento contrarrevolucionario.
-Con la renuncia oficial de Fidel, ¿se abre de verdad la puerta para Raúl?
-Sin duda. Este es el comienzo de una nueva época. Verdaderamente Fidel pasó. Físicamente está apagado y no tiene la habilidad de contribuir de ninguna forma esencial en el país. Va a continuar escribiendo lo que él llama reflexiones. Pero de las cerca de 90 que ha escrito desde que dejó momentáneamente el poder, la mayor parte no hace alusión a problemas en Cuba. Hablan de temas personales, hechos históricos o apreciaciones como la que hizo sobre el candidato McCain, a quien odia. Fidel va a ir disminuyendo cada vez más su influencia. Los cubanos han olvidado casi completamente a Fidel. Y están muy contentos con Raúl, porque ya no tienen que sentarse ante la TV o ir a la Plaza de la Revolución a escucharlo durante horas. En este tiempo Raúl ha hecho sólo 3 ó 4 discursos, cortos y al grano. Sin los giros y el drama de Fidel.
-Muchos consideran que con Raúl a la cabeza las cosas pueden desbordarse.
-Por supuesto que Raúl no es ajedrecista ni visionario como Fidel. Es un hombre de otra sensibilidad. Y pienso que ahora está trabajando modestamente con muchos otros colegas civiles y militares incluyendo su familia, sus cuatro hijos y sus parejas. Hay un equipo bastante grande de asesores en el manejo de Cuba ahora. Sin las pretensiones de Fidel.
-¿Podría Fidel transformarse en un Deng Xiaoping, que se alejó del día a día para influir sólo en los grandes temas?
-No. Repito: la época de Fidel terminó esta semana. Y no va a regresar al centro del poder. Todo lo contrario.
La apertura económica
-Se ha dicho que a Raúl le acomoda el modelo chino: un Estado políticamente cerrado y económicamente abierto?
-Durante estos 19 meses Fidel ha funcionado prohibiendo cualquier movimiento en la dirección del modelo chino, que es el que quiere incentivar Raúl. Pienso que ahora él intentará no imitar el modelo chino de hoy ni de los últimos 15 años, sino el modelo original, el de Deng Xiaoping que comenzó en el 79 y duró hasta el 83, y que tiene tres líneas. Primero, la apertura al mercado privado, en la producción de la agricultura, donde aplicó la ley de la oferta y la demanda. Segundo: permitió el nacimiento de un sector privado en servicios pequeños, como camioneros, para entregar los productos, y repartidores. Y tercero, aceptó inversiones extranjeras en zonas limitadas. Este modelo es el que utilizaría Raúl en los próximos meses. En uno de los tres discursos que ha realizado en este tiempo, habló específicamente sobre la necesidad de cambios conceptuales y estructurales en el contexto específico de la agricultura.
-¿Es posible para Cuba el escenario de un país económicamente más abierto, pero políticamente cerrado, estando tan cerca de Estados Unidos?
-Es posible, pero muy problemático. Tenemos que recordar lo que ocurrió ocho años después del inicio de la reforma económica de Deng Xiaoping: la matanza en la plaza de Tiananmen en 1989, cuando se puso fin al movimiento de jóvenes por la democracia. Los cubanos entienden perfectamente bien el peligro de la apertura económica sin cambio político. Creo que Raúl lo va a manejar cautelosamente, paulatinamente. Creo que cambios políticos, en el sentido de derechos humanos, de democracia, de elecciones libres, son muy difíciles en el corto plazo.
-¿Y el fuerte exilio cubano no va a presionar?
-El exilio no es tan fuerte como antes. El exilio cubano no es tan monolítico ni militante como hace cinco años. Está muy dividido. Pero es rico y de esa manera van a tener influencia en Cuba cuando se pueda, cuado haya posibilidades de comercio con el extranjero. Los empresarios y banqueros cubanos, industriales y profesionales, van a tener una influencia en la isla, pero en la política la cosa es distinta. Creo que seguirán cerrados. En el corto plazo soy completamente pesimista.
-¿Por qué, sabiendo los roces entre ellos, Fidel deja a Raúl como heredero?
-Raúl tiene tanto poder en Cuba, independiente de Fidel. Los hermanos Castro han sido durante varias décadas socios iguales, o casi iguales, en la construcción de la revolución cubana. Raúl es independiente de Fidel. Muy poderoso. Controla las Fuerzas Armadas, la institución más importante, respetada, poderosa y rica de la isla.
-Teniendo todo ese poder, igual no ha podido abrir económicamente a Cuba?
-No quería hacerlo, porque mientras Fidel gozaba de salud y liderazgo, él estaba contento de actuar en las sombras. Es una cosa de respeto con el fundador de la revolución. Igual, abrió el país en varios aspectos. En la perspectiva de los militares funcionando como empresarios, por ejemplo. Lo que quiero decir es que Raúl Castro ha sido siempre subestimado por los cubanos en la isla, por los cubanos en Estados Unidos y por casi todo el mundo. Él ha preferido aceptar su papel en la sombra. Eso te habla de que hasta ahora no hayan hecho, además de la mía, alguna otra biografía de Raúl.
Mirando a EE.UU.
-¿Cree que Raúl abra efectivamente un diálogo con Estados Unidos, como lo ha dejado
entrever?
-Tres veces ha mostrado sus intenciones de hacerlo. Partiendo en agosto de 2006, cuando indicó en una entrevista en Granma que quería empezar un diálogo con Washington y Bush. La segunda vez fue en su discurso en el día de las Fuerzas Armadas, en diciembre del mismo año. Y otra vez señaló lo mismo el año pasado. Hay dos posibles interpretaciones: que Raúl sinceramente quiera empezar un diálogo para reparar las relaciones fracasadas o que sólo intenta dar una señal a los demócratas que controlan el Congreso en Estados Unidos, y a los candidatos demócratas, especialmente a Obama, para facilitar un término del embargo sin hacer concesiones de parte de Cuba. Esta última es una política muy inteligente, muy calculada, pensando que a Bush le queda muy poco en el poder.
-¿Usted cree que Raúl pueda empezar el diálogo y levantar el embargo?
-Cuando tengamos otro presidente en Washington, creo que sí. Si Obama gana, durante su primer año en el poder un diálogo con Cuba va a tener éxito. Ahora hay un punto rescatable: Raúl ha cambiado la persepctiva básica cubana respecto a Estados Unidos. Durante estos casi 19 meses, nunca ha protestado frente a la sección de intereses de los Estados Unidos ubicada en el Malecón. A diferencia de Fidel que solía pasar por allí marchando y gritando en contra. Raúl nunca lo ha hecho, porque no tiene la perspectiva feroz en contra que tenía Fidel.
Los cambios de Raúl
-¿Representa Raúl la transición en Cuba o es sólo una sucesión del sistema con pequeños cambios?
-En mi opinión, sí es transición. Creo que vamos a ver en los meses que vienen cambios importantes en la estructura y concepto de la economía cubana. Especialmente, al principio, en la agricultura.
-¿Qué figuras históricamente aliadas de Fidel van a salir de la primera línea?
-Pienso que Rául no va a mantener a Ricardo Alarcón como presidente de la Asamblea. Y creo que también va a cambiar a Felipe Pérez Roque: en Cuba hablan de él como talibán fidelista. Pienso que el nuevo ministro de Relaciones Exteriores va a ser Fernando Remírez de Estenoz, que fue el encargado cubano en Washington. Creo que esto va a ocurrir dentro de este año. Carlos Lage, fidelista y también raulista, tiene mucha legitimidad. En mi opinión, él es el candidato más probable para ser el segundo hombre en el liderazgo.
-Algunos piensan que Raúl va a tomar el cargo de comandante y presidente, otros consideran que le dejará la presidencia a Lage...
-Hay muchas posibilidades. Aunque es difícil predecir, es posible que dentro de semanas o meses separe la presidencia del consejo de ministros y la presidencia del Consejo de Estado. Fidel ha sido cabeza de ambos. Pienso que Raúl va a ocupar la presidencia del Consejo de Estado y le dará el otro puesto a Lage. Si ocurre esto, Lage sería, en realidad, un primer ministro. Esto para dar legitimidad al sucesor evidente de Raúl. Es un problema que tiene el menor de los Castro: no ha existido en estos 49 años un tercer hombre en la línea de sucesión de Cuba. Ahora sin Fidel en la línea, es absolutamente imprescindible que Raúl comience un proceso político de identificar otro hombre para conjugar el puesto. Pienso que es Lage.
-¿Cómo le llamaría al nuevo periodo de Raúl?
-Desde el martes ha comenzado la era de Raúl.
-¿De verdad cree que el nombre de Fidel va a dejar de sonar?
-Creo que sí. La población cubana casi lo ha olvidado. Respetuosa, pero felizmente. La época de Fidel significa problemas, ausencia de transporte, alimento, libertades y oportunidades. La gente está feliz hoy con la ausencia de Fidel.
-A diferencia de Fidel, Raúl se muestra como alguien más cercano a la gente. ¿Por qué se ha levantado en torno a él la leyenda del "hombre terrible"?
-Parece una contradicción. Pienso que en el mismo cuerpo existen dos personas. En el pasado fue un hombre manchado de sangre. En los 50, 60 y también en los 70 era estalinista, antiguo aliado de la Unión Soviética. En los 80, especialmente después del ascenso de Gorbachov el 85, empezó a dudar del liderazgo y ejemplo de Moscú. La caída de la Unión Soviética fue un trauma para él, y no quiere tener la orfandad de Gorbachov.
-¿Piensa que presentarlo como un tipo tan duro pudo ser también una campaña de Fidel para considerarse un mal menor?
-Sin duda. Fidel ayudó en la creación de esa imagen de Raúl como monstruo grotesco para mantenerse en el poder. Pero hoy es un hombre suave, de familia, preocupado y dedicado a solucionar los problemas de los cubanos. Raúl no está involucrándose en casi ninguna aventura internacional, no está viajando fuera de Cuba, no se encuentra con muchos extranjeros en la isla, no dice casi nada de relaciones internacionales, no está haciendo nada de eso.
Nuevos liderazgos
-Los círculos de Fidel y Raúl eran muy diferentes y muy difíciles de traspasar. ¿Es posible que con Raúl en el poder estos círculos comiencen a fusionarse?
-Pienso que sí, aunque creo que en esta nueva etapa Raúl va a elevar a raulistas en el poder: el oficial alto del PC, José Ramón Machado Ventura, será probablemente entre bambalinas uno de sus asesores importantes. Fernando Remírez de Estenoz también. El otro nombre que suena fuerte es un pariente de Rául: Marcos Portal, un ministro muy alto que fue expulsado por Fidel, porque era un gran economista. Creo que Raúl va a resucitarlo. Portal y Lage son de la generación intermedia.
-¿Qué otras figuras van a marcar la pauta?
-Habrá una renovación en los rangos altos de las Fuerzas Armadas. Además deberá nombrar al nuevo ministro de Defensa. Creo que hay dos posibilidades: Álvaro López Niera, hoy jefe de la comandancia, o Ulises Rosales del Toro, un general jubilado, ministro actual de la industria azucarera y muy amigo de Raúl.
-¿Cómo es hoy la relación de Ramiro Valdés y Raúl Castro?
-Fueron férreos enemigos, pero después de la renuncia de Fidel ambos decidieron trabajar juntos para la salvación de la revolución. Hay mucha sospecha entre ellos, pero creo que se han comprometido a trabajar juntos.
-¿Y con Chávez?
-Creo que hay profundas sospechas entre los dos. Raúl tiene bastante miedo de Chávez, porque él es un discípulo que adora a Fidel. Casi más hermano de Fidel que Raúl. A él no le gusta eso. El problema es que la economía cubana depende altamente del subsidio económico de Venezuela, que el año pasado sumó más de 3 mil millones de dólares. En ese sentido, Raúl no tiene alternativa, pero no le gusta ese venezolano. A Chávez, la figura de Rául tampoco le atrae.
-Considerando los años que usted estuvo en la CIA, ¿por qué la inteligencia estadounidense ha fallado respecto a Cuba?
-Yo me jubilé hace 10 años de la CIA. Pero después del 11-S, ellos tienen prioridades más altas que Cuba. Pero mantienen una capacidad todavía en la isla. Yo trabajé en la CIA y también en el Consejo Nacional de Inteligencia durante más de 30 años, enfocado en Latinoamérica.
-¿Como se explica que Fidel haya podido infiltrar en las filas de la CIA a Ana Belén Montes?
-El servicio de inteligencia de Cuba es uno de los cuatro o cinco mejores del mundo. Lamentablemente, el servicio de inteligencia de Cuba es impresionante".

24/2/08

Raúl Castro fue electo Presidente del Consejo de Estado

Acaba de ser confirmado Raúl Castro como Presidente del Consejo de Estado de Cuba, tras el voto de la nueva Asamblea, al frente de la cual continúan Ricardo Alarcón, como Presidente, y Jaime Crombet, como Vicepresidente.
El nuevo parlamento también eligió para ocupar el cargo de Primer Vicepresidente a José Ramón Machado Ventura, y como vicepresidentes: Juan Almeida Bosque, Carlos Lage Dávila, Julio Casas Regueiro, Esteban Lazo Hernández y Abelardo Colomé Ibarra. José Miyar Barrueco continuará como secretario de este órgano colegido del poder estatal, que cuenta además con otros 23 miembros.
El Consejo de Estado tiene 13 nuevos integrantes, lo cual representa un 41,9% de renovación.
Breves del discurso ante la Asamblea
En su discurso de toma de posesión del cargo, Raúl Castro aclaró que la revolución mantendrá su esencia, sin que ello signifique que el proceso de transformaciones para perfeccionarla sea detenido; principalmente expuso las líneas generales del programa de acción que caracterizarán la nueva etapa, entre ellas el fortalecimiento de la institucionalidad del Estado y del gobierno, la simplificación de la gestión de gobierno, la reanimación de la economía y el desmontaje del exceso de prohibiciones para los ciudadanos.

17/1/08

“Fragilidad, tu nombre es mujer”, escribió Shakespeare

Por Alfredo Prieto, desde La Habana.

El Renacimiento descubrió para la cultura occidental la noción de la temporalidad, la brevedad y la fragilidad de las cosas. Don Francisco de Quevedo y Villegas, un hombre que no era de una sola pieza y encarnó como pocos el espíritu de su época, capaz de escribir tanto el más exquisito poema de amor como las mayores procacidades y escatologías, en sus sonetos morales consideraba a la vida “frágil y liviana” y sujeta “a las leyes de la flor”. Uno de sus contemporáneos, William Skakespeare, el más brillante dramaturgo de todos los tiempos, equiparó a la fragilidad con una mujer, una formulación bastante machista que no comparto, pero puesta en boca de un solemne príncipe de negro amante de los soliloquios, y al que un miembro de su familia le había dado un grosero golpe de Estado.

Cuba es el país más renacentista del mundo. En los años 90, cuando la crisis alimentaria tocó fondo, la venta masiva de hamburguesas en varias cafeterías estaba llamada a constituir una fuente estable de proteína animal para los ciudadanos. Las devoró la fragilidad: duraron, como reza el refrán popular, lo que un merengue en la puerta de un colegio, quizás porque fueron bautizadas oficialmente con una onomatopeya premonitoria: “Zas”. Un poco más tarde, cuando se introdujo la técnica del riego micro-jet, bajo la sombra israelí, se proyectó que la producción bananera sería tanta, que la Isla llegaría a desplazar a Centroamérica como principal exportadora, después de cubrir todas las demandas del mercado interno. Hoy el plátano es un emigrado en la cartilla de racionamiento, aunque no en los agros, que se rigen por la relación oferta-demanda (la papa, monopolio estatal, es la única que se ha quedado). Dicen los más perversos que el problema es que en Cuba los perfumes no tienen fijador porque no hay ni ballenas ni dinero para importar su aceite.

En lo cotidiano, un gran aguacero puede conducir aquí a lo que un amigo académico medio loco denomina “el síndrome de Stevie Wonder”: después del agua (o en medio de ella) los transformadores revientan solo para poner a oscuras una o varias demarcaciones, sin que nadie pueda asegurar a carta cabal cuándo se restablecerá el servicio eléctrico. O al “síndrome de Tláloc”, el dueño azteca de la lluvia, ese que conduce a que calles como Línea, en el Vedado, o la Quinta Avenida, en Miramar, se inunden hasta lo intransitable cuando San Pedro se pone más o menos ideológico en una estación del año en que no le toca --las grandes lluvias suelen ocurrir en mayo, por lo menos antes del calentamiento global. Es obvio aquí que la fragilidad se llama ineficiencia y desidia municipales, pues con un poco de previsión y escasos recursos, con un vehículo, una pala y dos o tres trabajadores, las alcantarillas pueden ser destupidas de manera regular, y los árboles podados, sin que la amenaza inminente de un ciclón figure en los partes meteorológicos.

El filósofo griego Parménides de Elea definía al ser como “bellamente circular”. Visto desde el trópico se equivocó, sobre todo ahora que, como lo hacían Quevedo y Shakespeare, estoy terminando de escribir este artículo a la luz de un candil, después de un frágil aguacero que me puso a tararear de pronto una canción de Stevie Wonder.