La Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, al calor de su séptimo congreso, del 1 al 4 de abril próximo, dispone de un nuevo sitio web al que usted puede acceder con sólo teclear www.uneac.org.cu.
La nueva publicación promociona los principales postulados analizados por la comisión organizadora del congreso y está comprometida con el desarrollo de la cita, de la que dará fe a partir de informaciones, entrevistas y otros textos referenciales.
Asimismo, el sitio promoverá los encuentros que genera la institución y sus dependencias provinciales y municipales, y en general, toda la vida cultural que se articula desde la UNEAC.
La página central cuenta con una sección informativa de especial interés para los miembros de la UNEAC, con tres boletines: "El niño de fuego", de noticias culturales internacionales y con frecuencia semanal, "Hacia el Congreso" relativas a la magna cita y con crónicas del relevante periodista Ciro Bianchi, y La isla en peso, de libros y autores cubanos.
Entrevistas ofrecidas por miembros de la UNEAC a diversos medios informativos son compiladas en una sección y se destinó además un espacio para el debate a través del cual los miembros de la UNEAC podrán pronunciarse sobre un tema previamente escogido.
El sistema de editoriales de la UNEAC, encabezado por ediciones UNIÓN, tiene sus espacios con catálogos de libros, revistas, anuncio de presentaciones y críticas a textos.
Cada una de las cinco asociaciones nacionales de la UNEAC cuenta con un apartado y un directorio de sus miembros en el que aparece la ficha técnica y una foto de cada uno de ellos. Asimismo, se dispuso de la sección "Para leer e imprimir" en la que se cuelgan textos ya publicados con la anuencia de su autor y se dispone de la opción de imprimirlos.
El sistema de galerías de artes plásticas de la UNEAC, encabezado por Villa Manuela, cuenta con muestras virtuales a través de este sitio, que reproduce las ofrecidas por esos centros expositivos.
Hay espacio para convocatorias, promoción de puestas en escena, proyecciones cinematográficas y presentaciones artísticas de diferente cariz.
El sitio de la UNEAC está abierto a todo tipo de sugerencias que favorezcan un diálogo más diáfano entre los creadores del país, y entre estos y otros sectores de la sociedad, precisaron sus gestores.
27/3/08
26/3/08
COMO MANTENER UN BUEN MATRIMONIO
Un hombre y una mujer estuvieron casados por más de 60 años. Ellos habían compartido todo, hablaban de todo y no se habían guardado ningún secreto nunca. Lo único que no compartían era que la viejita tenia en su closet una caja de zapatos y le había pedido a su esposo que nunca la abriera y que no le preguntara sobre ella.
Durante todos esos años, él nunca pensó en la caja, pero un día la viejita se enfermo mucho y el doctor les dijo que ya no se recuperaría de su enfermedad. El viejito, tratando de arreglar todas las cosas de la viejita antes de que muriera, se topó con la caja de zapatos y se la llevó a la viejita a su cama. Ella le dijo que ya era tiempo de que supiera lo que había adentro. Cuando la abrió encontró 2 muñecas de crochet y una pila de dinero, eran 95,000 dólares.
El sorprendido le preguntó sobre el contenido de la caja y ella le dijo: 'Cuando nos casamos, mi abuela me dijo que el secreto de un buen matrimonio era nunca discutir, me dijo que cada vez que me enojara contigo, yo debería guardar silencio y tejer una muñequita de crochet'.
El viejito se tuvo que contener para no derramar unas lágrimas, ya que sólo había dos muñecas en la caja. Así que ella sólo se había enojado con él dos veces, en todos esos años llenos de amor y entendimiento. El estaba que no se lo creía y sumamente conmovido. 'Oye amor', le dijo el viejito, ya entendí lo de las muñecas...pero ¿y el dinero?, ¿de dónde salió?'...
-Ah, le dijo la viejita, 'ese dinero es lo que gané de todas las muñecas que vendí durante todos estos años'.
Durante todos esos años, él nunca pensó en la caja, pero un día la viejita se enfermo mucho y el doctor les dijo que ya no se recuperaría de su enfermedad. El viejito, tratando de arreglar todas las cosas de la viejita antes de que muriera, se topó con la caja de zapatos y se la llevó a la viejita a su cama. Ella le dijo que ya era tiempo de que supiera lo que había adentro. Cuando la abrió encontró 2 muñecas de crochet y una pila de dinero, eran 95,000 dólares.
El sorprendido le preguntó sobre el contenido de la caja y ella le dijo: 'Cuando nos casamos, mi abuela me dijo que el secreto de un buen matrimonio era nunca discutir, me dijo que cada vez que me enojara contigo, yo debería guardar silencio y tejer una muñequita de crochet'.
El viejito se tuvo que contener para no derramar unas lágrimas, ya que sólo había dos muñecas en la caja. Así que ella sólo se había enojado con él dos veces, en todos esos años llenos de amor y entendimiento. El estaba que no se lo creía y sumamente conmovido. 'Oye amor', le dijo el viejito, ya entendí lo de las muñecas...pero ¿y el dinero?, ¿de dónde salió?'...
-Ah, le dijo la viejita, 'ese dinero es lo que gané de todas las muñecas que vendí durante todos estos años'.
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22/3/08
La Ley del Camión de Basura
Aquí les dejo un recurso emocional para uno convertirse en un inglés con presión baja:
Me subí a un taxi rumbo a la Estación Central del Ferrocarril y cuando íbamos por el carril de la derecha, por poco nos estrellamos con un carro que así de repente y de la nada salió como bólido de donde estaba estacionado.
El conductor del taxi en que iba alcanzó a frenar a todo lo que daba, el taxi se derrapó y por un pelo de rana casi le pegamos al auto que quedó frente a nosotros.
Después de esto, el conductor del OTRO auto, el tipo que casi causó el accidente, asomando la cabeza por la ventanilla comenzó a gritarnos una cantidad horrible de insultos y majaderías.
Todavía recuperándome del susto, lo que acabó de sacarme de mis casillas fue la actitud del chofer de mi taxi, quien en forma extremadamente amistosa y cortés le sonreía y saludaba con la mano al conductor del otro auto.
Yo estaba furioso y confundido, pero no me quedé con las ganas y le pregunté al chofer de mi taxi que por qué se ponía a sonreír y saludar al tipo que casi nos hizo chocar, arruinar su taxi y posiblemente hasta enviarnos al hospital.
Entonces, el taxista con voz pausada me contó lo que ahora yo llamo “La Ley del Camión de Basura”.
Mire, me dijo: ¿Ve aquel camión de basura? Sí, le dije, ¿y eso qué tiene que ver?
-Pues, así como esos camiones de basura existen, hay muchas personas que van por la vida llenos de basura, frustración, rabia, y decepción. Tan pronto como la basura se les va acumulando necesitan encontrar un lugar donde vaciarla, y si usted los deja seguramente le vaciarían su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones. Por eso cuando alguien quiere vaciar su basura en mí, no me lo tomo personal; sino tan sólo sonrío, saludo, le deseo todo el bien del mundo y sigo mi camino. Hágalo usted también y le agradará el haberlo hecho, se lo garantizo.
A partir de ese día comencé a pensar qué tan a menudo permito que estos Camiones de Basura me atropellen; y me pregunto a mí mismo cuán a menudo recojo esa basura y la esparzo a otra gente en casa, en el trabajo o en la calle.
Así que me prometí que ya jamás lo iba a permitir. Comencé a ver camiones de basura y así como el niño de la película “El Sexto Sentido” decía que veía a los muertos, bueno ahora así yo veo a los Camiones de Basura. Veo la carga que traen, los veo que me quieren echar encima su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones y tal y como el taxista me lo recomendó, no me lo tomo personal, tan sólo sonrío, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
Los buenos líderes saben que tienen que estar listos para su próxima reunión. Los buenos padres saben que tienen que recibir a sus hijos con besos y abrazos. Los líderes y los padres saben que tienen que estar física y mentalmente presentes y en su mejor estado para la gente que realmente es importante para ellos.
En resumen, la gente exitosa no permite que los Camiones de Basura absorban su día.
Autor desconocido
Me subí a un taxi rumbo a la Estación Central del Ferrocarril y cuando íbamos por el carril de la derecha, por poco nos estrellamos con un carro que así de repente y de la nada salió como bólido de donde estaba estacionado.
El conductor del taxi en que iba alcanzó a frenar a todo lo que daba, el taxi se derrapó y por un pelo de rana casi le pegamos al auto que quedó frente a nosotros.
Después de esto, el conductor del OTRO auto, el tipo que casi causó el accidente, asomando la cabeza por la ventanilla comenzó a gritarnos una cantidad horrible de insultos y majaderías.
Todavía recuperándome del susto, lo que acabó de sacarme de mis casillas fue la actitud del chofer de mi taxi, quien en forma extremadamente amistosa y cortés le sonreía y saludaba con la mano al conductor del otro auto.
Yo estaba furioso y confundido, pero no me quedé con las ganas y le pregunté al chofer de mi taxi que por qué se ponía a sonreír y saludar al tipo que casi nos hizo chocar, arruinar su taxi y posiblemente hasta enviarnos al hospital.
Entonces, el taxista con voz pausada me contó lo que ahora yo llamo “La Ley del Camión de Basura”.
Mire, me dijo: ¿Ve aquel camión de basura? Sí, le dije, ¿y eso qué tiene que ver?
-Pues, así como esos camiones de basura existen, hay muchas personas que van por la vida llenos de basura, frustración, rabia, y decepción. Tan pronto como la basura se les va acumulando necesitan encontrar un lugar donde vaciarla, y si usted los deja seguramente le vaciarían su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones. Por eso cuando alguien quiere vaciar su basura en mí, no me lo tomo personal; sino tan sólo sonrío, saludo, le deseo todo el bien del mundo y sigo mi camino. Hágalo usted también y le agradará el haberlo hecho, se lo garantizo.
A partir de ese día comencé a pensar qué tan a menudo permito que estos Camiones de Basura me atropellen; y me pregunto a mí mismo cuán a menudo recojo esa basura y la esparzo a otra gente en casa, en el trabajo o en la calle.
Así que me prometí que ya jamás lo iba a permitir. Comencé a ver camiones de basura y así como el niño de la película “El Sexto Sentido” decía que veía a los muertos, bueno ahora así yo veo a los Camiones de Basura. Veo la carga que traen, los veo que me quieren echar encima su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones y tal y como el taxista me lo recomendó, no me lo tomo personal, tan sólo sonrío, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
Los buenos líderes saben que tienen que estar listos para su próxima reunión. Los buenos padres saben que tienen que recibir a sus hijos con besos y abrazos. Los líderes y los padres saben que tienen que estar física y mentalmente presentes y en su mejor estado para la gente que realmente es importante para ellos.
En resumen, la gente exitosa no permite que los Camiones de Basura absorban su día.
Autor desconocido
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21/3/08
Los demócratas desafían a los Díaz Balart en la Florida
Por LAURA WIDES-MUÑOZ, del Houston Cronicle
Durante más de dos décadas, los hermanos Díaz Balart han representado al sur de la Florida, primero en la legislatura estatal y después en el Congreso nacional, luchando para mantener la política estricta hacia Cuba.
Los dos provienen de una familia cubana prestigiosa con cuatro generaciones en el servicio público. Su padre frecuentó alguna vez el prestigioso Club Americano en La Habana junto con su entonces amigo y cuñado y posteriormente enemigo, Fidel Castro.
De muchas maneras, han simbolizado la imagen de la comunidad cubanoestadounidense exiliada de la Florida, republicana y ferozmente anticastrista, hasta hace muy poco prácticamente sin oposición. Hasta ahora.
Por primera vez Lincoln Díaz Balart, de 53 años, que busca su noveno período en la Cámara de Representantes nacional, y su hermano Mario, de 46, que busca el cuarto, enfrentan serios desafíos de un tipo diferente de cubanoestadounidenses: dos demócratas de familias mucho menos ilustres.
En campañas que se consideran un referendo sobre la política estadounidense, los desafiantes quieren aliviar las restricciones a los cubanoestadounidenses que buscan visitar o enviar dinero a sus familiares en la isla. Pero también hacen campaña sobre otros asuntos que son prioritarios para la mayoría en Estados Unidos: el cuidado de la salud, Irak y la economía.
Andy Gómez, un experto en Cuba de la Universidad de Miami, dijo que las campañas señalan la creciente madurez política de los cubanoestadounidenses.
"Se trata menos de los antecedentes que determinar quién está más calificado para representar nuestros intereses y reponer los fondos necesarios para apoyar el sur de la Florida", dijo Gómez.
La elección de este año es en parte la evolución natural de una comunidad que se ha hecho cada vez más diversa.
Los nuevos inmigrantes que llegan en balsas o embarcaciones clandestinas y retienen sus vínculos familiares con Cuba tienen menos en común con la primera ola de refugiados de elite que huyeron de Cuba en avión en los años 60 y han sido bastiones del partido republicano. Los cubanoestadounidenses nacidos en Estados Unidos siguen oponiéndose enérgicamente al gobierno comunista de la isla, pero muchos anteponen cuestiones nacionales e internacionales al afán de derrocar ese régimen.
Las historias personales de los desafiantes de este año ilustran este cambio.
Al igual que las de los Díaz Balart, sus familias llegaron en la primera ola de exiliados pero en circunstancias mucho más modestas.
Raúl Martínez, de 59 años, que busca la banca que ocupa Lincoln Díaz Balart, es hijo de un dirigente sindical de los taxistas. Martínez es conocido por haber transformado el suburbio de Hialeah durante sus más de 20 años como alcalde, por una condena por corrupción federal que fue revocada, y por un temperamento explosivo.
El desafiante de Mario Díaz Balart, Joe García, de 44, mezcla un aire de político de la vieja escuela con una tendencia política más moderna. Se formó al lado del líder cubanoestadounidense más reverenciado e intransigente, Jorge Más Canosa, antes de dirigir una agencia estatal que desreguló la industria telefónica de la Florida.
García y Martínez desean rescindir las estrictas restricciones de viaje y remesas a la isla y permitir la ayuda directa a los disidentes cubanos, aunque ninguno de los dos demanda el levantamiento del embargo de cuatro décadas a Cuba.
García dice que el embargo ha fracasado en su propósito de conseguir cambios concretos. "Pero es una postura moral", se apresuró en aclarar.
Ambos dicen que considerarían cortar fondos para las transmisiones de Martí TV, del gobierno estadounidense, a Cuba _proyecto predilecto de los Díaz Balart_ si la emisora no se las ingenia para superar las interferencias cubanas o para mejorar su reputación de programación prejuiciada.
Más allá de Cuba, los dos desafiantes sostienen que serían más efectivos que los dos titulares si los demócratas retienen su mayoría en la cámara baja. Han atacado a los Díaz Balart por votar a favor de George W. Bush en la guerra, rebajas impositivas, la oposición a la investigación de las células troncales y al rechazo a subsidios para el cuidado de la salud para millones de niños.
El esfuerzo por desbancar a los Díaz Balart es parte de una estrategia a nivel nacional del partido demócrata por copar los distritos tradicionalmente republicanos, que también desafía a la legisladora Ileana Ros Lehtinen, otra republicana de Miami, aunque se considera que ella tiene asegurada la reelección.
Durante más de dos décadas, los hermanos Díaz Balart han representado al sur de la Florida, primero en la legislatura estatal y después en el Congreso nacional, luchando para mantener la política estricta hacia Cuba.
Los dos provienen de una familia cubana prestigiosa con cuatro generaciones en el servicio público. Su padre frecuentó alguna vez el prestigioso Club Americano en La Habana junto con su entonces amigo y cuñado y posteriormente enemigo, Fidel Castro.
De muchas maneras, han simbolizado la imagen de la comunidad cubanoestadounidense exiliada de la Florida, republicana y ferozmente anticastrista, hasta hace muy poco prácticamente sin oposición. Hasta ahora.
Por primera vez Lincoln Díaz Balart, de 53 años, que busca su noveno período en la Cámara de Representantes nacional, y su hermano Mario, de 46, que busca el cuarto, enfrentan serios desafíos de un tipo diferente de cubanoestadounidenses: dos demócratas de familias mucho menos ilustres.
En campañas que se consideran un referendo sobre la política estadounidense, los desafiantes quieren aliviar las restricciones a los cubanoestadounidenses que buscan visitar o enviar dinero a sus familiares en la isla. Pero también hacen campaña sobre otros asuntos que son prioritarios para la mayoría en Estados Unidos: el cuidado de la salud, Irak y la economía.
Andy Gómez, un experto en Cuba de la Universidad de Miami, dijo que las campañas señalan la creciente madurez política de los cubanoestadounidenses.
"Se trata menos de los antecedentes que determinar quién está más calificado para representar nuestros intereses y reponer los fondos necesarios para apoyar el sur de la Florida", dijo Gómez.
La elección de este año es en parte la evolución natural de una comunidad que se ha hecho cada vez más diversa.
Los nuevos inmigrantes que llegan en balsas o embarcaciones clandestinas y retienen sus vínculos familiares con Cuba tienen menos en común con la primera ola de refugiados de elite que huyeron de Cuba en avión en los años 60 y han sido bastiones del partido republicano. Los cubanoestadounidenses nacidos en Estados Unidos siguen oponiéndose enérgicamente al gobierno comunista de la isla, pero muchos anteponen cuestiones nacionales e internacionales al afán de derrocar ese régimen.
Las historias personales de los desafiantes de este año ilustran este cambio.
Al igual que las de los Díaz Balart, sus familias llegaron en la primera ola de exiliados pero en circunstancias mucho más modestas.
Raúl Martínez, de 59 años, que busca la banca que ocupa Lincoln Díaz Balart, es hijo de un dirigente sindical de los taxistas. Martínez es conocido por haber transformado el suburbio de Hialeah durante sus más de 20 años como alcalde, por una condena por corrupción federal que fue revocada, y por un temperamento explosivo.
El desafiante de Mario Díaz Balart, Joe García, de 44, mezcla un aire de político de la vieja escuela con una tendencia política más moderna. Se formó al lado del líder cubanoestadounidense más reverenciado e intransigente, Jorge Más Canosa, antes de dirigir una agencia estatal que desreguló la industria telefónica de la Florida.
García y Martínez desean rescindir las estrictas restricciones de viaje y remesas a la isla y permitir la ayuda directa a los disidentes cubanos, aunque ninguno de los dos demanda el levantamiento del embargo de cuatro décadas a Cuba.
García dice que el embargo ha fracasado en su propósito de conseguir cambios concretos. "Pero es una postura moral", se apresuró en aclarar.
Ambos dicen que considerarían cortar fondos para las transmisiones de Martí TV, del gobierno estadounidense, a Cuba _proyecto predilecto de los Díaz Balart_ si la emisora no se las ingenia para superar las interferencias cubanas o para mejorar su reputación de programación prejuiciada.
Más allá de Cuba, los dos desafiantes sostienen que serían más efectivos que los dos titulares si los demócratas retienen su mayoría en la cámara baja. Han atacado a los Díaz Balart por votar a favor de George W. Bush en la guerra, rebajas impositivas, la oposición a la investigación de las células troncales y al rechazo a subsidios para el cuidado de la salud para millones de niños.
El esfuerzo por desbancar a los Díaz Balart es parte de una estrategia a nivel nacional del partido demócrata por copar los distritos tradicionalmente republicanos, que también desafía a la legisladora Ileana Ros Lehtinen, otra republicana de Miami, aunque se considera que ella tiene asegurada la reelección.
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19/3/08
LOS TRES ÚLTIMOS DESEOS DE ALEJANDRO, EL GRANDE

Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro Magno convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos: 1 - Que su ataúd fuese transportado por los médicos de la época. 2 - Que fueran esparcidos por el camino hasta su tumba los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas...), y ... 3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, a la vista de todos.
Uno de sus generales, admirado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones. Alejandro explicó: 1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar. 2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales conquistados, aquí permanecen. 3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos.
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16/3/08
Los demócratas y Sísifo
Las objeciones históricas para la normalización de relaciones bilaterales, en rigor desvanecidas en los 90 con el surgimiento de un nuevo orden mundial, pueden resumirse, si bien se mira, en dos: Cuba como “proxy” de la URSS y la exportación de la Revolución.
Por: Alfredo Prieto
Un académico norteamericano me dijo el otro día que el principal factor que hoy impide una normalización de relaciones Cuba-Estados Unidos es el gobierno federal y los grupos de interés que intervienen en la formulación-implementación de la política hacia la Isla -según algunos, una reliquia de la Guerra Fría.
Puedo añadir varias cosas a su aserto: las objeciones históricas para la normalización de relaciones bilaterales, en rigor desvanecidas en los 90 con el surgimiento de un nuevo orden mundial, pueden resumirse, si bien se mira, en dos: Cuba como “proxy” de la URSS y la exportación de la Revolución. La URSS se disolvió en 1991 y hoy Cuba mantiene relaciones de normales a excelentes con casi todos los gobiernos latinoamericanos, con muchos de los cuales tiene programas de cooperación en diversas áreas del desarrollo social (no sólo con los de izquierda). Esto introduce un ruido en el sistema de la política exterior de los Estados Unidos, cuyo eco puede encontrarse a menudo en la prensa y los sectores liberales, y es el hecho de mantener relaciones diplomáticas normales con China y Vietnam, dos naciones socialistas regenteadas por un partido único y cuyos récords en materia de derechos humanos, percibidos desde la propia óptica norteamericana, distan mucho de clasificar como aceptables. El discurso administrativo vigente suele fundamentar la diferencia echando mano a las reformas económicas implementadas en ambos países -básicamente, la apertura a la economía de mercado-, pero oculta o minimiza el impacto de los cambios internos acaecidos en Cuba durante los 90, como resultado de los cuales aparecieron nuevos actores sociales -trabajadores por cuenta propia, por ejemplo- que ya no dependen del Estado para su reproducción simple.
Aclaro al lector que no me incluyo entre quienes allá imaginan una normalización de las relaciones bajo una posible administración demócrata, toda vez que la precondición del otro lado consiste en el desmantelamiento del régimen político y en la deposición de su liderazgo -una idea contenida en el concepto de transición-, pero de triunfar el PD en las elecciones (algo que todavía está por ver) la “nueva” política hacia Cuba se dirigiría a corregir la actual en por lo menos tres puntos:
Primero, la intermitencia de los vínculos familiares formales entre ambas orillas, sujetos a aperturas-cancelaciones de los vuelos charters, lo cual implica obvios niveles de pérdidas para los actores corporativos que intervienen en los viajes hacia Cuba y afectaciones en el empleo. También, añado, pérdidas económicas para el lado cubano al disminuir la inyección de dinero fresco de los cubano-americanos a la economía estatal y la emergente.
Segundo, el zig-zag en los niveles de consumo familiar como resultado de la “liberalización” o el recorte del envío de dinero a Cuba (el paliativo, las llamadas “mulas” u otras vías alternativas, seguramente no logran compensarlas). También se ve limitada la fundación de microempresas familiares cuyo capital inicial proviene a menudo del dinero enviado de Miami u otros estados de la Unión donde se concentra la población cubana. Debo escribir, de paso, que la “liberalización” clintoniana de las remesas era en sí misma discriminatoria, porque limitaba a 1,200 dólares anuales el monto por núcleo familiar, una restricción exclusiva para el caso de los cubanos.
Y tercero, la disrupción los intercambios académicos y culturales. La lógica del cahumbambé introduce un nivel de discontinuidad institucional en los contactos entre ambas partes, más allá de la voluntad de los actores concernidos, al obstaculizarse o impedirse la concesión de licencias y/o visados. Ello ha significado, entre otras cosas, la cancelación de programas académicos de corto término en Cuba (para estudiantes de pre-grado) con universidades de la propia Florida, lo cual suprime el choque directo de jóvenes cubano-americanos con la cultura de sus abuelos y padres y obstaculiza la expansión de un “enfoque fresco” hacia el futuro. Se trata de una nueva generación que tiene otros presupuestos ideoculturales y no comparte, necesariamente, ni las visiones ni las obsesiones de sus mayores, y cuya motivación central suele ser la reconexión con sus raíces para perfilar su identidad propia en los Estados Unidos.
Ahí no viene el sol de Harrison, sino la piedra de Sísifo.
Por: Alfredo Prieto
Un académico norteamericano me dijo el otro día que el principal factor que hoy impide una normalización de relaciones Cuba-Estados Unidos es el gobierno federal y los grupos de interés que intervienen en la formulación-implementación de la política hacia la Isla -según algunos, una reliquia de la Guerra Fría.
Puedo añadir varias cosas a su aserto: las objeciones históricas para la normalización de relaciones bilaterales, en rigor desvanecidas en los 90 con el surgimiento de un nuevo orden mundial, pueden resumirse, si bien se mira, en dos: Cuba como “proxy” de la URSS y la exportación de la Revolución. La URSS se disolvió en 1991 y hoy Cuba mantiene relaciones de normales a excelentes con casi todos los gobiernos latinoamericanos, con muchos de los cuales tiene programas de cooperación en diversas áreas del desarrollo social (no sólo con los de izquierda). Esto introduce un ruido en el sistema de la política exterior de los Estados Unidos, cuyo eco puede encontrarse a menudo en la prensa y los sectores liberales, y es el hecho de mantener relaciones diplomáticas normales con China y Vietnam, dos naciones socialistas regenteadas por un partido único y cuyos récords en materia de derechos humanos, percibidos desde la propia óptica norteamericana, distan mucho de clasificar como aceptables. El discurso administrativo vigente suele fundamentar la diferencia echando mano a las reformas económicas implementadas en ambos países -básicamente, la apertura a la economía de mercado-, pero oculta o minimiza el impacto de los cambios internos acaecidos en Cuba durante los 90, como resultado de los cuales aparecieron nuevos actores sociales -trabajadores por cuenta propia, por ejemplo- que ya no dependen del Estado para su reproducción simple.
Aclaro al lector que no me incluyo entre quienes allá imaginan una normalización de las relaciones bajo una posible administración demócrata, toda vez que la precondición del otro lado consiste en el desmantelamiento del régimen político y en la deposición de su liderazgo -una idea contenida en el concepto de transición-, pero de triunfar el PD en las elecciones (algo que todavía está por ver) la “nueva” política hacia Cuba se dirigiría a corregir la actual en por lo menos tres puntos:
Primero, la intermitencia de los vínculos familiares formales entre ambas orillas, sujetos a aperturas-cancelaciones de los vuelos charters, lo cual implica obvios niveles de pérdidas para los actores corporativos que intervienen en los viajes hacia Cuba y afectaciones en el empleo. También, añado, pérdidas económicas para el lado cubano al disminuir la inyección de dinero fresco de los cubano-americanos a la economía estatal y la emergente.
Segundo, el zig-zag en los niveles de consumo familiar como resultado de la “liberalización” o el recorte del envío de dinero a Cuba (el paliativo, las llamadas “mulas” u otras vías alternativas, seguramente no logran compensarlas). También se ve limitada la fundación de microempresas familiares cuyo capital inicial proviene a menudo del dinero enviado de Miami u otros estados de la Unión donde se concentra la población cubana. Debo escribir, de paso, que la “liberalización” clintoniana de las remesas era en sí misma discriminatoria, porque limitaba a 1,200 dólares anuales el monto por núcleo familiar, una restricción exclusiva para el caso de los cubanos.
Y tercero, la disrupción los intercambios académicos y culturales. La lógica del cahumbambé introduce un nivel de discontinuidad institucional en los contactos entre ambas partes, más allá de la voluntad de los actores concernidos, al obstaculizarse o impedirse la concesión de licencias y/o visados. Ello ha significado, entre otras cosas, la cancelación de programas académicos de corto término en Cuba (para estudiantes de pre-grado) con universidades de la propia Florida, lo cual suprime el choque directo de jóvenes cubano-americanos con la cultura de sus abuelos y padres y obstaculiza la expansión de un “enfoque fresco” hacia el futuro. Se trata de una nueva generación que tiene otros presupuestos ideoculturales y no comparte, necesariamente, ni las visiones ni las obsesiones de sus mayores, y cuya motivación central suele ser la reconexión con sus raíces para perfilar su identidad propia en los Estados Unidos.
Ahí no viene el sol de Harrison, sino la piedra de Sísifo.
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