16/3/08


Un día Abelardo fue a cazar osos. Al encontrarse con un pequeño oso de color marrón, le disparó. Entonces sintió un golpecito sobre su hombro y, al darse la vuelta, vio un gran oso negro que le dijo: “Tienes dos opciones: o te doy zarpazos hasta la muerte o dejas que copule contigo.” Abelardo decidió agacharse.

Aunque se sintió adolorido dos semanas, rápidamente se recuperó; juró venganza e inició otro viaje para encontrar al oso negro.

Cuando por fin lo encontró, le disparó. Entonces sintió de nuevo otro golpecito en el hombro. Esta vez era un enorme oso gris, más grande aún que el oso negro, que le habló y le dijo: “Lo que has hecho te va a doler, pero tienes dos opciones: o te doy zarpazos hasta la muerte o dejas que copule contigo.”

Nuevamente, Abelardo se agachó.

Pasaron muchos meses hasta que Abelardo logró recuperarse del todo. Ultrajado, se dirigió de nuevo al bosque con una sola meta: ¡venganza! Cuando logró encontrar al oso gris, apuntó, disparó y...... de nuevo sintió un golpecito en el hombro. Cuando Abelardo se giró, vio a un gigantesco oso polar que, mirándolo fijamente, le dijo: “Admítelo, Abelardo. Tú no vienes a cazar.”

10/3/08

Los pecados capitales en la era del clic

Marcelo Justo, de BBC Mundo, nos trae esta nota donde el Vaticano agrega nuevos pecados capitales.

Según el órgano oficial del Vaticano, "L'Osservatore Romano", Monseñor Girotti concluyó que la vieja lista de pecados elaborada por el Papa Gregorio Magno en el siglo VI y popularizada por Dante en La Divina Comedia, no bastaba para describir los tiempos modernos.

A partir de ahora tenemos pecados capitales en los tiempos de la globalización.
"Uno no ofende a Dios solo al robar, blasfemar, o desear la mujer del prójimo, sino también cuando uno daña el medio ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y manipulación genética, acumula excesivas riquezas, consume o trafica drogas, y ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social", dijo Monseñor Girotti.

La nueva lista de Monseñor nos facilita un poco las cosas porque en vez del tortuoso examen de conciencia de la confesión y la sinceridad del arrepentimiento que debían hacer nuestros antepasados, basta con consultar la revista Forbes para encontrar quienes van a poblar el infierno.
De acuerdo con el ranking de super millonarios publicado a principios de marzo por la revista, se puede anticipar que allí se dirigen el inversionista Warren Buffet, campeón indiscutido hoy en día en el rubro de las fortunas obscenas, el mexicano Carlos Slim, número dos, y ese tercerón de Bill Gates.
Con el pecado mortal de la contaminación ambiental habría que deslindar responsabilidades o directamente enviar al infierno a la mayoría de los estadounidenses, los grandes contaminadores del planeta, y también a los chinos, que si siguen así no se van a salvar de las llamas.
Con los científicos es más fácil: si se dedica a la manipulación genética, derecho al infierno.
Creo que los narcotraficantes nunca se hicieron ilusiones respecto a su destino, pero el caso de los drogadictos me parece más complejo: ¿sería justo que terminen en el infierno después de haberlo vivido en la tierra?
¿No deberían tener una conmutación de la pena?
En fin, la doctrina eclesiástica está hecha de vaivenes y puntos oscuros, como el sexo de los ángeles.
Ni siquiera el infierno es un lugar seguro.
En 1999 el entonces papa Juan Pablo segundo había aclarado que no era un lugar sino una situación: el alejamiento de Dios.
El año pasado, el actual papa Benedicto XVI dijo que el infierno existe.
Y, por lo que se ve, en estos tiempos de la globalización estará tan lleno que pronto tendrán que construirle una sucursal para albergar a sus nuevos reclusos.

7/3/08

F. Henrique Cardoso opina sobre la situación colombo-ecuatoriana

Jose Zepeda Varas, Director del Departamento Español de Radio Nederland, entrevistó en exclusiva al ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso. Aquí sus opiniones sobre el conflicto colombo-ecuatoriano-venezolano:

J.Z.: Si yo perteneciera al gremio cada vez más creciente, desgraciadamente, de colegas que gustan del espectáculo y de la exageración, le diría, por ejemplo, que estamos ante la mayor crisis que se ha registrado en los últimos veinte años, por dar una cifra, en América Latina, respecto de lo que pasa entre Colombia, Ecuador y Venezuela.
F.H.Cardoso: Yo creo que lo que pasa es realmente grave. No quiere decir que tenga la misma magnitud que tuvo por ejemplo el intento bolivariano en Bolivia, cuando no sólo estaba en juego todo el prestigio, no exclusivamente de Cuba, sino que por detrás de todo todavía estaba en plena vigencia la guerra fría. Eso concedía a América Latina una peculiaridad global. Ahora no, ahora, como usted dice, es un tema regional y además un poco anacrónico, porque tanto la guerrilla en Colombia como el bolivarianismo en contra del movimiento de globalización, que parecen ser algo reactivo, carecen de una propuesta que conduzca a un horizonte a partir de ahí. Y eso es algo complejo, porque algunas personas, algunos sectores de la opinión, creen que eso es progreso. Personalmente, creo que no se puede buscar el progreso fundándose en una cultura anacrónica.
Anacrónico o no, el hecho es grave, hay varias cosas graves. Desde luego es inaceptable que un país invada al otro, pero también lo es que el otro acepte que existan en su territorio bases militarizadas para, en última instancia, buscar el derrumbe del Gobierno del país vecino. No se puede permitir que soldados organizados de un grupo que quiere expulsar un poder democráticamente constituido, ni que la reacción tenga que basarse en la ocupación por los militares.
Desgraciadamente la reacción fue más bien en otro sentido, casi como de condena a Colombia por, en el fondo, haberse defendido. Creo que faltó equilibrio, y, además, no considero razonable que Venezuela se meta con tanta fuerza en un tema que en realidad no es suyo. Ella no estaba directamente comprometida en el tema.
J.Z.: Es decir, que se ha metido por presunción, ¿verdad?
F.H. Cardoso: Por presunción, desde luego, y porque quiere dar contenido al casi principio de reconocimiento de las FARC como un movimiento de liberación. Pero, ¿liberación de qué? Para bien o para mal, la democracia en Colombia fue elegida por el pueblo y con inmensa mayoría. La sociedad se solidariza con el Gobierno en la defensa de la seguridad publica. Yo creo que no se puede apelar a la solidaridad de un grupo que secuestra y que retiene durante años a personas inocentes, que extorsiona y comete genocidio, que, además, tiene vínculos con el narcotráfico. ¿En nombre de que? ¿de una revolución vaga? Entonces, hay que ser más claros en la postulación de los valores de democracia y de los derechos humanos.
JZ.: De que no se puede comparar por ejemplo, al señor Raúl Reyes que ha muerto digamos en lo suyo, con lo que ha pasado con Ingrid Betancourt.
F.H. Cardoso: Desde luego, Reyes estaba con armas en la mano, y Betancourt era candidata a la Presidencia. Hay que hacer distinciones, ¿no? Entonces hay que decir claramente, "no creemos en la democracia". Si se asume eso, muy bien... pero no jugar con los dos, no utilizarlos en la misma fraseología. Es decir, la soberanía no permite que se invada, pero el Derecho no permite que se secuestre.
JZ. ¿Pero usted cree que la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) soluciona el problema?
F.H. Cardoso: No, porque el problema es otro, el problema es de fondo, o sea hay gente que cree que los métodos que las FARC utilizan son válidos, porque su meta final sería establecer el reino de la libertad. Creo que eso es inaceptable, es un fundamentalismo inaceptable, y opino que se debe poner de manifiesto claramente que eso significa la ruptura con la democracia, lo cual es igualmente inaceptable. El otro día, el Presidente de Ecuador estuvo aquí en Brasil y manifestó su justa indignación por la violación de su territorio. Pero, ¿por qué no trató de impedir que las FARC operaran desde su territorio?
Dicho sea de paso que, en el caso de Brasil, nunca se aceptó que las FARC entraran a territorio brasileño. Cuando lo intentaron, mataron a muchos guerrilleros y expulsaron a los demás. Y cuando Colombia trató de usar las bases brasileñas para sus aviones, porque estaba persiguiendo guerrilleros, tampoco lo permitimos.
J.Z.¿Eso fue durante su Gobierno?
F.H. Cardoso: Sí, durante mi Gobierno. Eso no era aceptable. Luego, tenemos autoridad moral, porque somos imparciales. Pero, creemos que la autoridad moral no debe encubrir lo malo que hacen las FARC. No se puede permitir que, para combatir ese flagelo, el Gobierno viole las normas de soberanía y democracia, pero tampoco es posible impedirlo sin condenar el proceder de las FARC.
J.Z. ¿Qué opinión tiene de la actitud que ha asumido el Gobierno de su país?
F.H. Cardoso: La postura de mi país es ambigua. A mi juicio, nuestro canciller, un hombre muy competente, ha tratado de decir algo sin decirlo claramente. Yo creo que el mismo presidente Lula tiene ciertas dificultades. Sin duda, tiene espíritu democrático, pero también debería ser más bien fáctico. Además, algunos sectores de su partido simpatizan con las FARC y el bolivarianismo. La actitud del Gobierno es siempre un tanto ambigua, y yo creo que es el momento de ponerse más afirmativo, de otro modo no es posible quejarse de que el presidente Chávez esté ocupando todo el espacio. Lo hace porque se lo permiten y nadie se opone. Él también fue elegido democráticamente, pero no se debe permitir que se pase de ciertos límites, que rompa los marcos de la democracia, porque eso es inaceptable.
J.Z. Así como están las cosas ¿irán a peor?
F.H. Cardoso: Lo peor sería que realmente se diera una oportunidad a la guerra; sería insensato, totalmente insensato y se debe evitar a toda costa. Yo creo que ha llegado el momento en que los países que mencioné, y que no están involucrados directamente en el tema, adopten una postura más clara en defensa de la democracia. Es un momento decisivo, porque si no, mañana no podrán quejarse si les ocurre algo semejante. Que las FARC se metan en su territorio a establecer sus campamentos.

6/3/08

Cumbre de Río revuelta

En medio de las tensiones políticas entre Ecuador, Colombia y Venezuela, la XX Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río se iniciará mañana aquí en Santo Domingo, con los discursos inaugurales de los presidentes Leonel Fernández, de RD y Bharrat Jagdeo, de Guyana.

Su clausura está programada para las 4:30 de la tarde con una rueda de prensa y la entrega de la Declaración de Santo Domingo. En la Cumbre participarán los jefes de Estado de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; Colombia, Álvaro Uribe; Chile, Michelle Bachelet; México, Felipe Calderón; Guyana, Bharrat Jagdeo; Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra; Guatemala, Álvaro Colom; El Salvador, Elías Antonio Saca González; Venezuela, Hugo Chávez; Honduras, Manuel Zelaya; Ecuador, Rafael Correa; Martín Torrijos, de Panamá; el primer ministro de Haití, Jacques Edouard Alexis, y el anfitrión, Leonel Fernández.

El Grupo de Río es un Mecanismo Permanente de Consulta y Concertación Política de América Latina y el Caribe, creado el 18 de diciembre de 1986 en Río de Janeiro, en reemplazo del Grupo Contadora, que en su momento integraran México, Colombia, Venezuela y Panamá.

2/3/08

América Latina debe impedir una guerra de laboratorio

Se está gestando una guerra entre Venezuela, Ecuador y Colombia, cuyo pretexto es la muerte del segundo hombre de las FARC, Raúl Reyes, abatido en una zona selvática del territorio ecuatoriano.

La iniciativa de movilizar efectivos a las fronteras de los mencionados vecinos la tomó Colombia, desplegando tropas, artillería, blindados y aviones Mirage hacia la franja venezolana. Hoy Chávez ordenó el despliegue de 10 batallones, incluyendo tanques y defensa aérea, hacia su frontera con Colombia, declarando un estado de alerta nacional. Las tensiones están creadas. Sólo falta encender el último fósforo.

Y mientras eso ocurre la gente simple de esos países, ajena a todo ese entramado de intereses de potencias extranjeras y de sus cúpulas de poder local, posiblemente se vean en breve involucradas en una guerra de laboratorio que acentuará el hambre y la pobreza estructural que ya padecen.

Estamos a tiempo de parar ese ánimo belicista. El freno a una guerra es la opinión pública latinoamericana e internacional. No debe perderse un minuto y comenzar una movilización de la sociedad civil de los países involucrados, una marcha gigantesca que impida los oscuros designios de los alquimistas del rencor en nuestra América dolida.

Dieterich: Raúl tiene que crear una nueva utopía en Cuba

Óscar Martínez , periodista de La Prensa Gráfica, de El Salvador, publicó esta entrevista con Hans Dieterich, quien valora posibles escenarios de la gestión presidencial de Raúl Castro.

Empiezo con la pregunta que usted dejó planteada en aquella entrevista de diciembre de 2006: Lo importante, dijo, es saber cuál de las tres corrientes que Fidel personalizaba dominaría tras su salida: la vanguardista, la centrista o la conservadora. ¿Cuál resultó ser?
Pienso, y estoy muy contento, que es la fracción de vanguardia la que ha tomado las riendas. Además, creo que la fracción de Raúl Castro es la única que tiene el poder de cambiar el rumbo de las cosas en Cuba.
¿Por qué cree que es el grupo que puede encaminar Cuba?
En todo organismo político grande hay tres secciones: izquierda, centro y derecha. El Partido Comunista de Cuba tiene esas fracciones, y la más vanguardista y poderosa ha sido siempre la del núcleo original de la guerrilla, encabezada por Fidel, Raúl, el Che, Camilo Cienfuegos, etcétera. Esta fracción hegemónica ha logrado mantener el control durante 50 años. La transferencia del mando a Raúl garantizará en la medida de lo posible que tenga el poder gente que luego no va a liquidar la revolución. Tú ves ejemplos como la revolución mexicana y la soviética donde desde el interior de los partidos ha salido la gente que ha destruido el proceso.
Si ganó la vanguardia, dígame con nombres quiénes son los conservadores.
No quisiera mencionar nombres. Hay un sector ortodoxo que, como en cualquier organización de masas, opta por la preservación de lo existente. Ese sector existe, y no solo en cuanto a la política, sino en cuanto a la economía, a los valores de la familia, a la homosexualidad, al trato de las mujeres. Ese sector tiene mucho poder en Cuba. Y, el otro peligro, son los sectores burocráticos. El estado es extremadamente grande, porque se ha burocratizado excesivamente todo, y la gente que está ahí no quiere perder su trabajo y va a bloquear cualquier reforma. El obstáculo más grande para las reformas de Raúl viene de una burocracia que quiera proteger su status quo, y de los sectores conservadores. No quiero mencionar nombres, pero es obvio que hay muchos en Cuba.
Cuando usted dice vanguardia, todo el mundo dice continuismo: Raúl, el previsible sucesor; Ricardo Alarcón se mantiene en el cargo de presidente de la Asamblea Nacional, y Machado Ventura ya era del buró político y de la generación de Fidel.
Me parece que aquí hay un interés de aprovechar esto para fines políticos, de decir que nada ha cambiado, y que por tanto el bloqueo tiene que seguir. Veo también un profundo desconocimiento, porque el gobierno de Raúl es un gobierno de transición, por el simple hecho biológico de que Raúl no va a poder hacer esto por más de cinco años, pero en ese tiempo se forma más la generación de los jóvenes como Felipe Pérez Roque (canciller), que van a tomar el gobierno por completo, pero de momento ni (Carlos) Lage (ex vicepresidente) ni Felipe tienen la autoridad moral que tiene Raúl. Contrario a lo que dice la prensa occidental, Raúl es muy querido por los cubanos.
¿Lo de que este es un gobierno de transición se lo han dicho a usted dirigentes cubanos?
Yo conozco a Raúl, conozco a Felipe, y a muchos líderes, y creo que entiendo la lógica del proceso, y la misma esa lógica en los últimos 15 años indica lo que estoy diciendo. El gobierno cubano odia el concepto transición, porque interpretan que se refiere a un cambio del proyecto revolucionario, obviamente no necesariamente significa esto. Si Cuba no quiere ir en el camino de la República Democrática Alemana (RDA) y la Unión Soviética (URSS) tiene que hacer los cambios que Raúl va a hacer, y hacerlos de manera controlada, y en poco tiempo. Cuba tiene la ventaja de tener un equipo con gran experiencia y capacidad de cambio. No es más de lo mismo, es la fuerza renovadora que viene de la fuerza existente, y evita un cambio violento que podría llevar a una pérdida del proceso, como pasó con la URSS, la RDA o Polonia.
Usted siempre ha dicho que cuando en la RDA y en la URSS terminó su principal fuerza de cohesión, osea el líder del partido, esos sistemas cayeron. ¿Por qué no ha de pasarle esto a Cuba?
No se puede excluir que ocurra, pero creo que no, por los discursos de Raúl. Queda claro que ha entendido que hay que reestructurar la economía, para mejorar las condiciones de vida, que hay que combatir el burocratismo, que hay que anular restricciones absurdas del pasado. Estoy absolutamente seguro de que Raúl va a lograr oxigenar no solo la política del estado, sino también la política del partido. Si no logra esto, entonces no habrá futuro. Además, ha estado ahora Hans Modrow (ex primer ministro de la RDA), y por supuesto el debate esencial ha sido sobre cómo cayó la RDA y qué hay que evitar en esta transición para evitar ese camino.
Modrow negó que esté ahí para hablar sobre lo que usted dice.
Creo que Hans cayó en una trampa de sectores estalinistas de prensa latina que han ido divulgando la mentira de que yo decía que él estaba en visita clandestina allá. Él entra en el juego, pero él se quema, porque él había dado, estando en Cuba, dos entrevistas a diarios alemanes, donde él dijo que había hablado con Alarcón y con el ministro de Economía, Rodríguez, e inclusive había dicho que habían preguntado lo que se había hecho en la RDA en 1989, y él había contestado que dar más libertad de viajes y a la pequeña empresa, etcétera. El comité Central del Partido Comunista de Cuba no te invita para que pases diez días de vacaciones en la Habana. Él tuvo además una invitación personal de Fidel, y ¿de qué iban a hablar? ¿De agujeros negros? ¿De la esfera climatológica? Este ha sido siempre un método de aprender de Fidel. Él investiga personalmente a los protagonistas. Lo de Modrow es un caso clásico. Él ha estado siete veces en Cuba. En enero hablé con Modrow, y me dijo muy claro: el principal problema (de la RDA) fue el sistema político altamente centralizado que imposibilitaba la renovación que cualquier sistema socio económico necesita.
Por cierto, de lo que más ha hablado Raúl es de aplicar medidas económicas: revaluar el peso, eliminar el fenómeno de la doble moneda: el cubano tiene pesos y Cuba vende en dólares, y eliminar subsidios absurdos. ¿Suficiente?
Si tú lees el párrafo en el que se dirige a la economía, puedes resumirlo en un concepto: precio. El problema económico en Cuba es la estructura de precios que distorsiona la asignación de recursos y mano de obra, y Raúl ha entendido eso. Dice que hay que aumentar tres veces los precios de los productos agrícolas, que es imprescindible para elevar la producción, dice que hay que aumentar el salario, que es un precio, el del trabajo. Dice que hay que modificar la tasa de conversión al dólar, que es el precio del dinero. El eje de todo su discurso económico es que hay que modificar la relación de precios con el exterior e internamente si queremos modificar la economía. Son cambios necesarios, y la política de Raúl va a decidir esto, y tienen cuatro o cinco años, no más. Va a decidir si Cuba llega al capitalismo o a un socialismo del siglo XXI.
¿Cuatro o cinco años?
Sí, porque después de Raúl no va a haber un líder que tenga en la población el mismo peso. No se puede sustituir a la vieja generación. Los nuevos, aunque sean buenos, no tienen el carisma y la autoridad moral de gente como Raúl. Y sin esa autoridad moral no puedes pedir más sacrificios. A mí juicio esta es la última oportunidad que tiene la revolución para construir una nueva fase evolutiva más adecuada a las nuevas condiciones mundiales.
Usted mencionaba que había necesidad de crear un proyecto nuevo que entusiasme a la juventud. ¿Cómo un joven se va a entusiasmar al ver que sus líderes son tres señores que podrían ser sus abuelos?
Eso depende de la capacidad de Raúl de dar participación a la juventud y de encontrar un lenguaje que devuelva la esperanza. Lo que Raúl tiene que crear es una nueva utopía semejante a la del 59. Deben ser capaces de vincular hechos de reforma con un discurso que encienda la mecha en la juventud. Si fallan en esto, entonces el proceso va a tener que trabajar sin tener a la mayoría de la juventud.
Lo que garantizaría la muerte de ese proceso en 10 ó 15 años
Sí. Si no se logra encantar a la juventud de nuevo, el proceso a mediano plazo está en peligro, porque esa juventud va a conducir mañana las posiciones de poder.
¿Se le ocurre un ejemplo práctico de utopía?
Sí. Yo propuse hace 15 años en la televisión cubana que utilizaran a los científicos como modelos de identificación para la juventud. Porque todos los modelos estaban petrificados, y solo eran el Che y Fidel, y tienes que ser como ellos, y la gran mayoría de la gente no puede ser como ellos, porque son excepcionales. Necesitas encontrar héroes nuevos. Ejemplo: la primera vacuna contra la meningitis meningocócica B fue inventada por una científica llamada Conchita Campa. No sabían si iba a funcionar, entonces ella se inyectó la enfermedad, que es muy peligrosa, para demostrar que la vacuna funcionaba. Esa historia encanta a cualquier joven. Y así hay montones de historias, tienen a los héroes que quieran. Si se hace esto bien, la juventud se va a encantar, porque si hay algo en Cuba es un canal abierto hacia ser un gran científico. No han sabido aprovechar esto. Se quedaron estancados. Si no logra activar el potencial de entusiasmar a los jóvenes, el proceso estará en peligro.
Echar a andar procesos petrificados para que den a luz utopías nuevas, dinámicas económicas que deben cambiar, burocracias y prohibiciones que han de desaparecer, y todo en cuatro años. No parece muy alentador.
Creo que hay buenas condiciones ahora, porque por primera vez en 15 años hay capital disponible. Las reservas que vienen de las exportaciones, hay petróleo que viene de Venezuela y líneas de crédito de China, por ejemplo una de 500 millones de dólares. Hay por primera vez dinero en cantidades nada despreciables. Hay un plan de inversión para la infraestructura de transportes, ferrocarriles y carreteras, que es de $2,000 millones. Creo que esto tendrá éxito, porque hay una gran demanda de consumo que no se ha satisfecho, hay una población de alto nivel educativo, y si se logra meter el capital suficiente, creo que todo puede funcionar.
Y el embargo estadounidense, ¿qué tal fundamental es para la economía de la isla?
Tiene un efecto fundamental, porque cuando EE.UU se entera de algún plan de inversión presiona para que esto no ocurra. Hace cinco años, la empresa mexicana de cemento, Cemex, la tercera más grande del mundo, había empezado a invertir en Cuba, y Washington les dio un ultimátum: o Cuba o Estados Unidos. El más dañino efecto del bloqueo es la amenaza a cualquier potencial inversionista de cerrarle el mercado más grande del mundo, que es el estadounidense. El bloqueo sí es un factor negativo real. Sin embargo, en la medida en que la relación estratégica con China se fortalece y a través de Venezuela se fortalezca en energía y con Argentina y Brasil en manufactura, el impacto del bloqueo va a ser año por año menor.
Veo que los cambios fundamentales son los económicos. ¿Aquellos operativos como libertad para viajar resultan superficiales?
Lo económico es un elemento fundamental, pero por ejemplo el mejoramiento del transporte público es algo muy sentido por la población. La falta de vivienda, la falta de alimentos, son elementos importantes en la vida cotidiana. Y no hay que subestimar para nada las libertades civiles, por ejemplo el que un cubano aunque tenga dinero no pueda hospedarse en un hotel de turistas es una discriminación contra los nacionales, y es inaceptable, y la población lo resiente. Lo económico es la base del pronto mejoramiento, pero las libertades políticas y civiles van a ser de suma importancia para tener el apoyo de la población.
Cito la solución que usted planteó: “Una combinación del modelo chino con elementos del socialismo del siglo XXI”. Traduzca esto para el lector de a pie.
El gobierno de Raúl tiene dos presiones. Uno: debe mejorar en tiempos relativamente cortos la situación socioeconómica de la población. Esto solo es posible si se incentiva la economía y se paga mejor el trabajo, se quitan tantas regulaciones que impiden el trabajo por cuenta propia, etcétera. Se necesita el desarrollismo estatal que hoy hace China. Un desarrollismo encabezado por el estado. Lo segundo es que quieren seguir con un proyecto socialista, porque Raúl es un comunista convencido, igual que Fidel. Si quieres un socialismo en esa nueva fase en la que refuerzas elementos de la economía de mercado, no puede ser el socialismo histórico, que ha dejado de ser atractivo para la población. Deben entablar los primeros pasos del socialismo del siglo XXI: dar más participación política a los ciudadanos que hoy tienen muy escasas posibilidades de influenciar en la política cubanaza. Deben transitar hacia una economía democrática, donde la población decida cómo se reparte el presupuesto nacional. En lo económico, el socialismo del siglo XXI significa que la población empiece a tener influencia a nivel de presupuesto nacional, en los municipios y a nivel micro en la empresa. Lo que yo digo es que si la dirigencia cubana se va solo por la vía china, terminará en el capitalismo; si solo quiere ir por la vía del socialismo del siglo XXI, no podrá mejorar la calidad de vida con prisa, y se les vendrá una crisis fuerte. Deben combinar para tener avance económico y avance democrático participativo.
¿Le gustaría ver en Cuba referéndum como los de Venezuela?
Por supuesto. De hecho, hubo una fase en Cuba donde había una institución a mi juicio muy positiva, el Parlamento Obrero, fue en los años 90. Se hacían reuniones en todas las fábricas, hospitales, empresas, y se discutía, por ejemplo, cómo resolver el problema de la inflación, y muchos más. Esa es una forma de democracia directa, participativa y obrera que debería tener un estado que se llame socialista. Claro que me gustaría que hubiese referéndum, no veo otra forma de activar el interés de la población en el socialismo.
Pero en un referéndum hay que aceptar a la disidencia, y aceptar que a veces gana, como en Venezuela recientemente.
Por supuesto, es un peligro, porque Washington se metería con todo su dinero, pero yo calculo que en este momento no hay más allá del 10% de la población (cubana) que quiere un sistema capitalista, creo que la gran mayoría quiere mantener lo positivo del sistema y mejorar algunos aspectos. Si el gobierno de Raúl logra dar la nueva utopía, esa disidencia de 10% no podría crecer.
Una vez habló de la frase de García Márquez, que decía que Fidel era su propia oposición, por su constante reflexión. ¿Quién se opone a Raúl?
Habrá mucha gente que estará en contra de las reformas de Raúl, y claro que hay muchos sectores con poder burocrático, pero creo que la fracción de Raúl es la única que puede superar estos obstáculos que gente desde adentro le va a poner. Por corrupción, por flojera, por lo que sea.
Toma vigencia la frase que Fidel pronunció el 17 de noviembre de 2005: “Nosotros mismos podríamos destruir la revolución”.
Sí, efectivamente, es correcta esa afirmación. Todas las revoluciones han sido destruidas desde adentro. Además, Fidel era jefe del estado y oposición, pero con Raúl será diferente, porque permitirá que la oposición sea institucional. La gente se va a atrever a decir más cosas, y ya lo estamos viendo. Hay tres centros de poder: el buró político, el consejo de estado y el consejo de ministros, son tres centros de decisión que van a hacer más colectivo el proceso de decisión. Hablo de voces divergentes dentro del partido y dentro de las organizaciones de masas, como los sindicatos y universidades. Va a haber más libertad para expresar críticas, de eso no me cabe duda.