8/1/07

Invitacion a responder las preguntas de este articulo




Especial para Infolatam
Análisis realizado por: Marifeli Pérez-Stable
27 de diciembre de 2006

Cuba en compás de espera


En Cuba, el 2006 empezó antes de tiempo. Los meses previos a la proclama del 31 de julio que le pasó el mando interino a Raúl Castro ahora adquieren otro relieve. En noviembre de 2005, Fidel Castro pronunció un larguísimo discurso en el Aula Magna de la Universidad de La Habana que quedaría como su testamento político. La batalla de ideas, la ética revolucionaria y un socialismo construido con instrumentos propios son los móviles de su legado. La revolución sólo sería reversible de cometer errores estratégicos; el imperialismo por sí solo jamás podrá destruirla.

A fines de diciembre, Felipe Pérez Roque –joven titular de Relaciones Exteriores – se hizo eco de las palabras del Comandante.

A lo largo del primer semestre aparecieron señales de movimientos inusuales tras los telones del poder. En particular, la restauración del Secretariado del Partido Comunista, las repetidas afirmaciones sobre el Partido como el verdadero sucesor de Fidel y el despliegue mediático sin precedentes honrando a Raúl por sus 75 años llamaron la atención. Al menos Raúl y los tres Comandantes de la Revolución –Ramiro Valdés, Juan Almeida y Guillermo García – sabían que Fidel ya enfrentaba gravísimos problemas de salud y se preparaban para la sucesión.

La cúspide dirigente pasó con sobresaliente la prueba de los primeros cinco meses sin Fidel Castro. Raúl y Ramiro –enconados durante décadas – parecen haber hecho las paces en base a un poder compartido, si bien Raúl, por ahora, es primus inter pares. Almeida y García son los mediadores. En septiembre, La Habana auspició la cumbre del Movimiento de los No Alineados sin percance alguno. La Central de Trabajadores de Cuba y de la Federación de Estudiantes Universitarios celebraron sus congresos. Dos veces Raúl alzó la bandera de un diálogo respetuoso con Estados Unidos. Se ha retomado la lucha contra la corrupción –recurrente desde los sesenta – que es vista con buenos ojos por la población.

Las perspectivas a mediano plazo de la sucesión son, no obstante, complejísimas. ¿Podrán los sucesores –los históricos, los intermedios y los jóvenes – consensuar las dificilísimas decisiones que tienen por delante sin fracturarse? Urge una apertura económica que alivie la penosa cotidianidad de los cubanos pero, ¿cómo ampararla dado el legado fidelista? Sin Fidel, ¿cómo quedarían Pérez Roque y sus contemporáneos que subieron por su obra y gracia? ¿Seguirán sobre ruedas las relaciones con Venezuela? ¿Flexibilizará Washington la exigencia de una democratización a priori antes de entablar un diálogo? ¿Qué hacer si la población deja de resignarse y se torna exigente?

Raúl –como el Papa Benedicto XVI – es un líder puente. Hasta ahora, Benedicto no ha sacudido a la Iglesia para bien. El Vaticano, sin embargo, cuenta con experiencias milenarias y puede, perfectamente, soportar un compás de espera interino. ¿Podrían darse ese lujo los sucesores del Comandante?

3 comentarios:

Jose Antonio dijo...

Si lo habia leido. Y como todo lo que menciona lo se, y sabemos todos, segun ha ido ocurriendo, no hace mas que enfatizar en lo que muchos estamos dispuestos a observar, y a veces querer que ocurra.
El desacuerdo de mi parte es que Cuba no va a depender de Venezuela, ni de Estados Unidos. Tiene suficientes recursos para que una administracion que se ocupe solamente de Cuba, la haga salir a flote. Y ocurrira cuando la despolarizacion ocurra, sin caer en el status de "estipendario" de nadie..
Lo sorprendente para mi es que no hay paralelismo entre Raul y Benedicto XVI. Este ultimo no es puente. Si como Marifeli dice que la experiencia es milenaria, sbemos que ha sabido sustraerse a lo mundano de cualquier epoca. La aparente Inflexibilidad flexible de la Iglesia, que no es una Democracia, no vivira nunca por los valores de esta. No habra compra y ventas. Asi que Marifeli no debe esperar "grandes sacudidas"

aretino dijo...

A rey muerto, rey puesto. Esa, en mi opinión, es la realidad de Cuba; pero hay reinos y reinos. El que se le anticipa "al coronado" no es simple y por tanto, tampoco lo serán sus movidas. Sin embargo, más que por vocación por necesidad, el sucesor necesita otros ángulos, otros acercamientos, que de hecho son imposibles con Fidel vivo (no por su supuesto regreso-imposible sino por simple coherencia histórica). La muerte de Fidel es el broche de una época, un Fidel vivo es un broche sin cerrar. Hasta que ese botón no traspase su ojal, no habrá quitados de camisa en Cuba.
Tampoco creo que Raúl venga en plan descamisado pero al menos a lo "Castillo"; o sea, con su vestidito de gala...
Respecto al forzado paralelo con el papeante de turno ¡no way José! Los contextos políticos no matchean; los intereses, menos...
Saludos

Jose Antonio dijo...

Aretino como siempre, me gusto eso del broche sin cerrar. Aunque el sucesor coronado, de acuerdo, no vendra en plan descamisado, con solo encontrar acceso al FMI, Banco Mundial, y Banco de Desarrollo Interamericano, quizas pueda mandar a volar a Mr. Chavez, sin que tengamos EMBAJADA en el malecon que nos mande. A lo Francisco Franco por unos anos, y despues vendra el despegue. E ahi a Vietnam.
Pluripartidismo? por favor, bien, gracias...todavia no