25/1/07

TRANSICION Y ESTRATEGIAS LOGISTICAS EN LA REVOLUCION CUBANA

Por: Enrique Soldevilla

La primera y única transición real, simultáneamente logística, que sí marcó en Cuba un paso de un modo de ser o estar a otro distinto ocurrió en 1959, con el triunfo revolucionario frente a la dictadura de Fulgencio Batista. A partir de entonces hubo una reingeniería económica, política y social que tuvo un hito logístico en 1972, al culminar la integración plena del país al CAME. El resultado en el plano doméstico, ampliamente conocido, fue la consolidación progresiva de todo el sistema institucional vigente que cristalizó con la constitución de 1976. El panorama internacional donde se enmarcó aquella transición era definido por la bipolaridad política del mundo y la guerra fría.
La segunda estrategia logística. Poco más de dos décadas después, los dos acontecimientos que marcaron un punto de giro en las relaciones internacionales fueron la desaparición del campo socialista y los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 a las torres gemelas de Nueva York. Es dentro del contexto de ese nuevo escenario mundial donde ubico el análisis de los últimos procesos logísticos internos ocurridos en Cuba. Tales reposicionamientos, en síntesis, comenzaron en la esfera jurídico-económica para dar inicio, en la década de los ´90, a una nueva etapa influida por un macroproceso de transición ocurrido en el contexto internacional, que obligaba al gobierno de la isla a preparar las bases para una inserción dentro del nuevo orden de comercio mundial, el cual, a la vez, sufriría reacomodos dentro de los procesos de disímiles dinámicas globalizadoras. En Cuba las principales disposiciones legales fueron:

1- Promulgación del Decreto-Ley 50, en febrero de 1982 (posteriormente convertida en Ley de Inversión Extranjera), que regulaba la constitución de empresas mixtas u otras modalidades de asociación económica con entidades extranjeras. Su aplicación activa comienza realmente al iniciarse la década del '90.
2- Despenalización de la tenencia de divisas extranjeras, a partir de agosto de 1993, promulgada en el Decreto-Ley 140.
3- Autorización de algunas categorías de trabajo por cuenta propia, mediante el Decreto No. 141 de 1993.
4- La creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa, en 1993.
5- El arrendamiento de tierras en las zonas montañosas (septiembre de 1994).
6- Introducción de una nueva legislación tributaria (octubre de 1994).
7- Autorización de los mercados agropecuarios (octubre de 1994).
8- Autorización de los mercados "industriales" (enero de 1995).
9- Cierre de establecimientos de servicios en moneda nacional y reapertura de éstos en divisas (a partir de la despenalización de divisas, en agosto de 1993).
Del conjunto de medidas adoptadas la que mayor coherencia relativa expresa dentro de la lógica de la estrategia económica del gobierno es la de las asociaciones con capital extranjero, fundamentalmente las referidas al turismo, que de hecho es el sector que ha mostrado mayor tasa de crecimiento a corto plazo y cuyos frutos son tangibles en cuanto a la captación de divisas frescas, a la construcción de nuevas capacidades hoteleras y en cuanto a la garantía de empleo útil para los cubanos, redefiniendo las bases del desarrollo, orientado desde entonces hacia la esfera de los servicios.
Al observar los otros sectores de inversión extranjera, tales como el de la prospección petrolera, el de la telefonía, la minería del níquel y la aurífera, por ejemplo, se advierte que la selección y la jerarquización de esas áreas responde a un criterio estratégico atinado del gobierno cubano.
El grupo de medidas carecía de una articulación sistémica del entramado económico, hecho que por una parte indica que el gobierno cubano no estaba preparado subjetivamente para emprender aquellos cambios, y por otra, que una vez más en la toma de decisiones predominó el cauteloso principio de que la racionalidad política es subordinante del funcionamiento económico.
En otras de las mencionadas medidas no se avizoraba, más allá de la generación de autoempleos (con excepción de los mercados agropecuario e industrial) un impacto directo en la satisfacción de las necesidades inmediatas de la población ni en el aumento de su calidad de vida. Es decir, que la cautelosa fundamentación de las mismas estuvo dirigida esencialmente a rediseñar el modelo de Estado paternalista. Pero ese modelo, en contraste con los escenarios surgidos, acentuaba su disfuncionalidad frente al desafío de construirle nuevos cauces al pujante capital humano resultante de las políticas sociales del propio proceso cubano.
¿Por qué no fue diseñado un conjunto de modificaciones estructurales que le confirieran a la economía cubana un carácter sistémico que le permitiera, a mediano plazo, cimentarse definitivamente?; ¿Por qué fue constreñido el magnífico potencial de hombres y de mujeres técnicamente calificados para enfrentar los nuevos desafíos? ¿Por qué no fue generalizada la experiencia del arrendamiento de tierras hacia la totalidad de la producción agropecuaria?
Por otra parte, la irrupción del dólar (hoy CUC o Peso convertible) como medio de cambio discriminatorio en la maltrecha economía nacional legitimó una dualidad monetaria y económica en la vida del cubano, contribuyendo a remarcar el desestímulo de la producción estatal debido a la devaluación del Peso.
La tercera estrategia logística. Es la que transcurre en la actualidad y se caracteriza por la reasunción del papel centralizador del Estado. Entre las particularidades del contexto internacional en nuestros días pueden distinguirse: 1) La consolidación de la política exterior de los EE.UU., enfocada en la lucha contra el terrorismo internacional; 2) La proyección económica de la República Popular China hacia América Latina en momentos de surgimiento de nuevos modelos de gestión política en la región sudamericana (casos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Brasil, Uruguay y Argentina) con perspectivas integracionistas. En el plano doméstico, un congelamiento de aquellas disposiciones jurídicas surgidas en los ‘90 evidencia la intención centralizadora en el campo financiero y la paralización o reversión de la denominada “apertura” económica. A esa reversión han contribuido los acuerdos comerciales con Venezuela y con la República Popular China y, paradójicamente, las compras directas de alimentos y los acuerdos comerciales con empresas norteamericanas.
En medio de este proceso sobreviene la repentina enfermedad de Fidel, el traspaso temporal de la conducción del Estado a manos de Raúl y la reciente suscripción de un paquete de acuerdos económicos entre Venezuela y Cuba, algunos de ellos orientados a la inversión conjunta en áreas estratégicas.
Y mientras el octogenario líder se repone de la operación la vida transcurre normalmente, aunque con incertidumbre popular sobre el futuro a corto plazo. Así las cosas, la enigmática transición puede reenfocarse en la pregunta: ¿Transición hacia dónde? ¿No es más adecuado llamarle movimiento logístico para una continuidad esencial del modelo cubano?
© 2006 Copyright E. Soldevilla E.

5 comentarios:

Rui dijo...

Compadre,
un texto de este nivel debes firmarlo con tu nombre. Hay cosas que no se pueden perder ni se debe abrir las puertas para que se la arrebaten a uno. Nombre real y ademas el simbolo de (C)2007.

Jose Antonio dijo...

Ahora entiendo, la referencia en el blog de Rui, era a esto. Y entiendo despues de devanarme los sesos sobre el Enrique Soldevilla.
Que talento tienes ! que capacidad para el analisis. Ponte en onda y firma tus cosas, carajo.

Camilo dijo...

Gentleman, tienes rostro!!!

Perfecto.

Por cierto, excelente tu obra pictorica. Y desde ahora te pedimos permiso para publicarla de vez en cuando en "Estancia..."

Esperamos tu respuesta.

Saludos.

pd: Por cierto, pense que eras un chamaquito, jajaja

Jose Antonio dijo...

Recibe mis mayores respetos, por este acto de valentia. Asi componemos el club de los "con rostro". Pronto colgare mi fotografia, para seguir tu ejemplo.
Saludos, J.A.

Rui dijo...

Adelante Jose Antonio, que todas las voces lucidas salgan de la clandestinidad y le conquisten, palmo a palmo, el terreno a la ignominia, la deslealtad y la desonestidad intelectual. Es el futuro de la isla que, inexorablemente, terminara por reunirnos.